El socorrido expediente de la intervención

Intervención en la ENEE.
Intervención en la ENEE.

La intervención de las organizaciones públicas caídas en ruinas ha sido un expediente socorrido de décadas enteras y una acción que sigue vigente.

Tal guión ha sido validado por la presente administración en la cual han sido intervenidas varias entidades, más recientemente la Empresa Nacional de Energía Eléctrica.

Las acciones que han sido llevadas a efecto para salvar de la quiebra a las dependencias estatales son, ciertamente, un reconocimiento del fracaso para administrar, operar y sostener las finanzas de las mismas, en casi todos los casos, por virtud de una engendrada y desbordada corrupción.

Las intervenciones han sido más un escándalo que un bloque de iniciativas tendientes a sanear las instituciones en estado de putrefacción.

Además de la ENEE, han sido sometidas a este proceso difícil y artificioso la Empresa de Telecomunicaciones (HONDUTEL), y las desaparecidas Dirección Ejecutiva de Ingresos (DEI), y la Secretaría de Obras Públicas, Transporte y Vivienda (SOPTRAVI).

BANADESA, el Registro Nacional de las Personas, la Empresa Nacional Portuaria, el Instituto de la Niñez y la Familia, la Secretaría de Cultura, Artes y Deportes y el Seguro Social, también fueron objeto de acciones de fiscalización y reordenamiento.

En su casi totalidad, tales procesos No han dado frutos cualitativos, pese al compromiso de corregir los desaciertos cometidos en su administración o enmendar el rumbo torcido en su estructura.

Han sido más los discursos populistas; menos las medidas acertadas y pobres las iniciativas puestas en marcha para volver eficientes las cuestionadas instituciones estatales y recuperar la confianza de la población perjudicada.

Los procesos de intervención han sido llevados adelante, con el pretexto de ejecutar una limpieza integral y llevar una lucha frontal contra la corrupción. Sin embargo, en el plano de la realidad, han sido una “pérdida de tiempo”.

¿Ocurrirá lo mismo ahora, en lo que tiene relación con la Empresa Nacional de Energía Eléctrica, como ha sucedido históricamente en Honduras con otras instituciones convertidas en cadáveres por la mala gestión y la enraizada corrupción?