Víctor Donaire una leyenda viva de la música hondureña

Hombre mayor posando
El compositor de Caminando por Tegucigalpa, compartió con el equipo de Radio HRN.

Fue a los seis años en un concurso de canto informal, cuando Víctor Donaire descubrió su talento para la música.

Entonar la ranchera La Cama de Piedra de Miguel Aceves Mejía, lo llevó a ganarse un juguete y perder el miedo a cantar ante un público.

Don Víctor confesó durante su entrevista en el programa Dale Play que creció rodeado de tres influencias musicales; la clásica por su madre, una maestra de música, los boleros por influencia de su padre y la música mexicana que escuchaba desde la radio.

De su faceta de músico confesó que le es nata la composición y el canto es algo que comenzó a hacer por la obligación de cantar lo que escribía, ya que nadie se sabía sus canciones.

Y fue precisamente por un accidente inesperado que terminó interpretando el tema Soy como soy en el Festival de la OTI en 1986.

Fotoghrafía en blanco y negro de hombre cantando
Durante su interpretación del tema “Soy como soy” en el Teatro Municipal de Santiago de Chile, durante la OTI en 1986.

“Fue bonito me tocó cantar por casualidad, porque el cantante que ganó en Honduras no pudo llegar, ya no daba tiempo de buscar un nuevo cantante, fue una experiencia muy valiosa, me tocó estar ante un público grande con mucho nervio”.

Durante su presentación la prensa local estaba intrigada por el chileno que llegaba a representar en su país a Honduras.

“En el 86 logré llevar esta canción a Santiago de Chile, fue increíble porque no podían creer que un chileno estuviera representando a Honduras, pero es que yo no me siento chileno sino hondureño”.

Y así en el teatro municipal de Santiago de Chile don Víctor representó a Honduras cantando “Soy como soy”.

La música de los recuerdos

Durante la entrevista tuvimos la oportunidad de conocer un resumen del libro “La Música de mis recuerdos”, de don Víctor al explorar junto él las canciones que marcaron su vida.

La primera melodía que memorizó fue “La Rana Cantando Debajo del Agua” de Los Huasos Quincheros. “Cuando aún era niño me enfermé y un tío llegó con una guitarra y me cantó esa canción, la memoricé a la primera y cuando la volvimos a cantar lo pude acompañar”.

Pasó el tiempo y llegó la era colegial, época en la que Donaire comenzó a tocar la guitarra.

“En el colegio formé un grupo en Chile, un grupo muy básico y posteriormente otro en el Central. Tocábamos lo que estaba de moda The Beatles, Leo Dan y una serie de cantantes y grupos de la nueva ola chilena, como Los Diablos Azules, Gloria Benavides entre otros que le fueron demostrando a uno que se podía meter en la música”…

Fotografía en blanco y negro de un joven tocando la guitarra
Don Víctor cantando en el Festival de Música de protesta latinoamericana en Bogotá, Colombia 1970.

Y mientras el joven Víctor Donaire dedicaba sus fines de semana a tocar en eventos junto a varios grupos, a su madre Lilia Marín, maestra de música,le preocupaba el futuro de su hijo.

“Me dijo que le gustaba que hiciera música pero que en Honduras si me dedicaba a la música me moriría de hambre y no podría sostener una familia, Así que me pidió que a medida que fuera haciendo música también haciera una carrera universitaria”.

A ejemplo de su padre Víctor Donaire, el primer psicólogo de Honduras, el autor de Caminando por Tegucigalpa, estudió psicología.

“Mi padre fue el primer psicólogo hondureño, es un orgullo ser hijo de este señor que fue toda una institución de la psicología en Honduras”, dijo.

Era musical

Los grupos donde formó su carácter musical fueron los Jets, Los Speed, Trilogía, Antología, One y Ave María.

Sus temas más conocidos son Caminado por Tegucigalpa, El Soldado Ausente, Tres Minutos y Como Quiera que han trascendido las barreras del tiempo y se hacen inmortales en presentaciones escolares y ejecuciones por grupos y artistas.

Don Víctor se mantiene vigente como músico por temas de antaño sin embargo, cada vez que tiene la oportunidad de crear un nuevo tema los hace, su más reciente composición fue dedicaba a Alfredo Landaverde.

Además, nos confesó que trata de mantenerse al hilo con la nueva ola musical de Honduras y seguidor de Diablos Negros, Los Bohemios del Reguetón, José Antonio Velásquez, Amor y Fe y Ariel Lagos.

“Uno trata de mantenerse al día con lo que pasa a Honduras. Admiré mucho a Guillermo Anderson, me gustan algunas de las cosas que hace Polache, en gustos no hay nada escrito”.

De la música de antaño extraña la letra con sentido y mensajes universales. “Durante mucho tiempo la letra de las canciones eran verdaderos poemas de amor, protesta, guerra. La música con letra es, hasta cierto punto, un poema al que se le pone melodía”, afirma.

“Desgraciadamente eso a perdido vigencia, lo más fácil es repetir algo muchas veces, no esforzarnos en decir grandes cosas a través de la música” lamentó.

Para los artistas nóveles don Victor les recomienda ir tras sus sueños. “Hagan todo lo posible por desarrollar el talento, no le pongan límite denle Play cada vez que tengan ganas y traten de mostrar lo que hacen, para que hagamos más volumen de la música local”.

Para conocer más anecdotas de esta leyenda viva de la música catracha le invitamos a escuchar la entrevista completa en este Podcats.