Unidad de Honduras, a partir de la división

Los hondureños hemos estado muy ensimismados en la crisis de los sectores salud y educación, que -a las claras- tiene una fuerte dosis político-sectaria.

Las protestas que se mantienen vigentes por parte de un sector en conflicto provocan incertidumbre social, amenazan con ocasionar inestabilidad y generan cuantiosas pérdidas económicas que pueden llegar a ser irreversibles.

Frente a este clima convulso, necesitamos hacer una catarsis y construir la unidad a partir de nuestros puntos de mayor discordia. De lo contrario, el país se nos vendrá abajo.

Cada sector está en busca de sus propias ventajas. Cada quién anda a la caza de sus intereses particulares sin tomar para sí la responsabilidad de contribuir con la construcción del bien común.

Son numerosos los episodios que ponen de manifiesto nuestro entorno y que reflejan que nuestra sociedad está dividida, afectada por una débil vocación de diálogo y contaminada por la anarquía.

Los hondureños necesitamos unirnos para construir la paz, la concordia, la tolerancia y procurar la justicia, para no caer en el riesgo de sociedades a punto de fracasar.

Independientemente de nuestras posiciones, responsabilidades y convicciones, tenemos el deber ineludible de salir en defensa de la democracia y de la institucionalidad del país.

Necesitamos vivir en paz, crear un clima de concordia, fortalecer un entorno de respeto a la propiedad privada y reivindicar los derechos esenciales de la población.

Para los hondureños es inaplazable que allanemos el camino hacia la prosperidad que pasa por establecer la justicia social, garantizar el desarrollo económico y generar riqueza, mediante la creación de empleo, la atracción de inversión y la seguridad jurídica.

Todos estamos convocados a sumarnos a esta gran cruzada por Honduras. Si no tomamos consciencia de nuestro deber y si no entendemos que nuestro país se derrumba en la irracionalidad de algunos sectores y los apetitos ingratos de otros, no habrá alternativa de salvación.

¿Qué clase de país estamos heredando a las nuevas generaciones? ¿Estamos dicando nuestra propia condena? Salgamos de este trance cuanto antes y trabajemos juntos en el rescate de esta Honduras.