Tras desplazamiento forzado: solamente una de cada tres personas conservaron dominio sobre su vivienda

Desplazamiento forzado

El desplazamiento por razones de inseguridad tiene alto impacto en los rubros de la salud, trabajo, educación y sobre el derecho de propiedad de las víctimas.

Tal es lo que está reflejado en un “Estudio de Caracterización del Desplazamiento Interno por Violencia” que revela que en el lapso entre 2004-2018, más de 247,000 personas se vieron forzadas a irse de sus lugares de residencia porque su vida estaba en riesgo.

Las consecuencias del fenómeno en el sector salud se miden sobre la base que el 41 por ciento de los emigrantes sufrieron afectaciones importantes.

Casi la totalidad presentó trastornos en su condición mental; otros, interrumpieron su tratamiento médico, lo abandonaron y, en un porcentaje de consideración, sufrieron consecuencias físicas.

Más del 80 por ciento de quienes han debido movilizarse por razones de inseguridad y comprendidas en edades entre 6 y 17 años, asistían a algún centro educativo antes de huir.

Sin embargo, después de su crítica situación, la mayoría ha retomado sus clases en otros establecimientos de enseñanza; otros, retornaron a la misma escuela o colegio; y algunos más, abandonaron definitivamente su formación académica.

Los informes relacionados con la violencia, señalan que siete de cada diez desplazados han enfrentado obstáculos en el acceso al trabajo. Muchos de ellos, no trabajaba antes; tampoco lo hace después de emprender el éxodo por amenazas a su vida.

Otros, cambiaron de empleo o negocio luego del desplazamiento, un número regular de víctimas abandonó su empleo o negocio y un porcentaje mínimo encontró un espacio laboral después de su movilización.

El derecho de propiedad sobre inmuebles es otro giro impactado por la emigración forzada interna. La información procesada sobre el particular, revelan que el 43 por ciento de las familias desplazadas poseía vivienda, el 14 por ciento tenía tierras y cerca del 20 por ciento había logrado montar su negocio.

A raíz de su movilización obligada, solamente uno de cada tres infortunados conservaron el dominio sobre su vivienda o tierra, señala el estudio acerca del desplazamiento interno por causa de la violencia en Honduras.