Sólo en Tegucigalpa: treinta personas en promedio mueren cada 24 horas por covid

Colapsado el sistema sanitario por covid-19.
Colapsada la red hospitalaria del país por casos de covid-19.

La mortalidad en la capital a causa del covid es alarmante. En promedio, cada 24 horas mueren 30 personas en los hospitales Escuela, San Felipe, El Tórax y el Seguro Social.

Si las fatalidades siguen al mismo ritmo, se calcula que a finales de julio el Distrito Central sumaría 900 muertos, una tendencia que se agravaría por la saturación del sistema sanitario público y privado.

Los informes elaborados por un grupo de médicos que se ocupan de analizar el desenvolvimiento de la pandemia en el país, revelan que nueve de cada 10 fallecidos son mayores de 40 años. Esto significa que el nuevo virus está cobrando la vida de personas en plena edad productiva.

Las proyecciones son fatalistas. Los mismos entendidos en la asignatura han alertado que en el punto más alto de la curva epidemiológica Francisco Morazán podría alcanzar un porcentaje de mortalidad del 30 por ciento, por encima de lo reportado en San Pedro Sula, Cortés.

Los médicos que están al frente de las salas de emergencia y de las unidades de cuidados intensivos, han reprochado la falta de respuestas decisivas de parte del Gobierno, en lo concerniente a la expansión de la capacidad hospitalaria, la contratación de más personal calificado, el suministro de equipo de bioseguridad y la dotación de insumos primordiales.

La estrategia de contención de la peste debe ser más dinámica y radical, desde el punto de vista de los investigadores científicos que se han decantado por la apertura de más centros de triaje o clasificación de los pacientes, según su estado clínico.

En una comparecencia reciente, funcionarios gubernamentales anunciaron que esta semana comienza a operar otro punto de atención para tales fines en la colonia Mayangle de Comayagüela y la puesta en marcha de otro más en el sector de Villa Olímpica en Tegucigalpa.

Todas estas acciones tendrían que ir acompañadas de un plan de detección masiva del nuevo virus mediante el levantamiento de pruebas rápidas entre la población de las zonas con las tasas más altas de infección.

Las pruebas rápidas procesadas en el Distrito Central en las últimas semanas arrojan una positividad arriba del 50 por ciento, lo que se traduce en una proporción de alrededor de 52 diagnósticos confirmados por cada cien muestras de detección.

En la segunda quincena de julio se presentará el pico más alto de la pandemia, puesto que apenas ha iniciado el ascenso en el número de casos y las autoridades de los hospitales de la capital han pronosticado que “todo estará fuera de control” si la gestión de riesgos del Gobierno demora en un golpe de timón que haga posible revertir la incidencia de la mortal pandemia.