Redadas antimigrantes en EEUU afectan la producción agrícola

Desde el 22 de junio, cuando el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que se avecinaban redadas masivas en el sur de la Florida, muchos empleados agrícolas no van a trabajar y los dueños de las fincas se quejan por la falta de trabajadores.

Uno de los sectores afectados por esta problemática es Homestead una comunidad ubicada en el extremo sur del Condado de Miami-Dade, que alberga el mayor centro para menores indocumentados de Estados Unidos y a numerosos trabajadores del campo, en su gran mayoría indocumentados.

Esta ciudad ubicada 35 millas al suroeste de Miami, y tapizada con grandes extensiones de cultivos, es principalmente un área agrícola que emplea a unos 40.000 trabajadores, en un gran porcentaje indocumentados, como señala la organización local WeCount, que vela por los inmigrantes.

“Me da mucho miedo. Mi único delito en este país ha sido andar sin un documento, yo no le hago daño a nadie, no soy una delincuente”, dijo una mexicana de 40 años, quien trabaja en los cultivos de esta localidad.

La mujer, madre de tres hijos de 19, 14 y 5 años, gana ocho dólares, unos 1.600 dólares mensuales como retribución a un trabajo que la obliga a soportar altas temperaturas, que en estos meses llega a los 90 grados Fahrenheit (32,5 centígrados), así como lluvias torrenciales y picaduras de insectos.

Fuerza laboral

Se estima que más de un cuarto de la mano de obra que labora en los campos agrícolas de los Estados Unidos son inmigrantes ilegales.

Se vaticina que los productores estadounidenses ante el retiro de la mano de obra cambiarán sus cultivo a una producción que requiera menos mano de obra como almendras, pistaches y buscarán mecanizar la recolección de cultivos como las fresas, porque los salarios que ofrecen por la recolección de frutas y verduras no son atractivos para los trabajadores estadounidenses. CNN/New York Times