Plazo fatal dan maestros al Gobierno y médicos siguen cerrados en su postura

En pocas horas vence el plazo fatal que otorgó el gremio del magisterio al Gobierno para que se dé respuesta a su pliego de demandas.

En caso adverso, los docentes han amenazado con irse a un paro indefinido, un extremo que agudizaría la crisis en el sistema de enseñanza.

Es una nómina de ocho exigencias, entre las que figura la cancelación de los decretos ejecutivos aprobados por la Presidencia en Consejo de Ministros que le dieron existencia a comisiones especiales y disposiciones de emergencia e intervención.

El segundo punto es el pago de planillas complementarias y el tercer tema es la supresión de las deducciones del décimo tercero y décimo cuarto salario por parte del Instituto Nacional de Previsión del Magisterio (INPREMA).

Las reformas a la Ley de dicha entidad de previsión tienen que estar aprobadas a mas tardar en junio, según el cuarto planteamiento de la dirigencia magisterial.

La quinta petición de los profesores con carácter innegociable se refiere a la instalación de las Juntas Docente, de Selección y Evaluación y convocatoria a concursos específicos, de conformidad con las leyes.

La cancelación de colaterales, la suspensión de la jornada extendida, así como el cumplimiento del Estatuto del Docente y de la Ley Fundamental, son la sexta, séptima y octava demanda de la dirigencia docente.

Los funcionarios de la Secretaría de Educación se han comprometido a brindar este miércoles una respuesta contundente a cada una de las peticiones de los maestros.

Entre tanto, los profesionales de las ciencias médicas, enfermeras, técnicos y otros grupos de la misma área, han recrudecido sus estrategias.

Centenares de decenas de pacientes han tenido que retornar a sus casas, porque han llegado a los centros de salud y a los hospitales, pero se han encontrado con que la atención está paralizada.

Las citas deben ser reprogramadas, la deuda en el campo de las cirugías se ha elevado, sin contar con que el abastecimiento de medicinas y la apertura de plazas para médicos especialistas, son una deuda acumulada imposible de saldar.

Una coalición de reconocidos médicos han ofrecido su concurso como mediadores en la solución del conflicto que ha generado que unas 19,000 atenciones sean aplazadas diariamente a nivel nacional.

Como es sabido, los profesores mantienen una sociedad con la dirigencia médica y otros rubros del aparato de salud para ejercer mayor presión, aunque las consecuencias no han sido medidas en su cabal dimensión.

El sector oficial ha enfatizado que el movimiento de la plataforma educación-salud tiene un marcado tinte sectario que es nutrido con el objetivo de crear anarquía social y política.

En franca réplica, los docentes y los doctores alegan que su lucha está enfilada a defender los derechos del pueblo a servicios públicos de enseñanza y de asistencia humana, digna y abierta.

Los más afectados terminan siendo cerca de un millón de niños y jóvenes que están excluidos del sistema de educación y cerca del setenta por ciento del pueblo hondureño que necesita recibir atención en salud integral en el aparato estatal.