Nayib Bukele, el revolucionario presidente ‘millennial’ de El Salvador

A Nayib Bukele le llaman el presidente hipster o millennial de El Salvador, entre otras cosas, porque utiliza la red social Twitter para dar órdenes a sus ministros y despedir a altos cargos.

Una treintena de familiares del anterior presidente Salvador Sánchez Cerén o de otros líderes de su partido, el FMLN, conocieron mediante tuits que se quedaban sin trabajo como funcionarios del gobierno salvadoreño. La misma suerte corrieron cerca de 400 trabajadores de cinco secretarías que Bukele ordenó cerrar al considerar que no eran más que una “fábrica de empleos”.

Ya en su primera semana de mandato patentó esta curiosa y revolucionaria vía de gestión gubernamental: dar órdenes directas a sus ministros a través de Twitter.

A Nayib Bukele le llaman el presidente hipster o millennial de El Salvador, entre otras cosas, porque utiliza la red social Twitter para dar órdenes a sus ministros y despedir a altos cargos.

Una treintena de familiares del anterior presidente Salvador Sánchez Cerén o de otros líderes de su partido, el FMLN, conocieron mediante tuits que se quedaban sin trabajo como funcionarios del gobierno salvadoreño. La misma suerte corrieron cerca de 400 trabajadores de cinco secretarías que Bukele ordenó cerrar al considerar que no eran más que una “fábrica de empleos”.

Ya en su primera semana de mandato patentó esta curiosa y revolucionaria vía de gestión gubernamental: dar órdenes directas a sus ministros a través de Twitter.

El mandatario, de 37 años y símbolo de la renovación política tras haber dejado en la cuneta el esquema bipartidista que ha regido la república durante las últimas tres décadas, inició así una “reordenación del Estado”, según advirtió él mismo en la red social.

Los seguidores de Bukele celebran cada tuit al considerar que está cumpliendo su promesa de atacar la corrupción mediante una mayor transparencia en el gobierno. Lo importante es que gobierne de la forma que sea, siempre y cuando sea para un mejor futuro de El Salvador.

Al igual que un padre puede dar órdenes a su hijo en persona o por teléfono, la orden no varía en la forma en que se haga, aunque sea a través de Twitter. La Vanguardia