Muere Toni Morrison, premio Nobel de Literatura 1993

La escritora Toni Morrison (Lorain, Ohio, 1931), premiada en 1993 con el Nobel de Literatura ha fallecido, según ha confirmado un amigo a la agencia AP. Comprometida con la lucha contra la discriminación racial, fue la primera afroamericana en recibir el Nobel.

 La academia sueca fundamentó su decisión de otorgarle el premio en que con “su arte narrativo impregnado de fuerza visionaria y poesía ofrece una pintura viva de un aspecto esencial de la realidad norteamericana”.

La escritora, bautizada como Chloe Anthony Wofford, nació en una familia humilde. Hija de un obrero del acero y un ama de casa, ella misma fue asistenta en su adolescencia. Luego se graduó en filología inglesa y trabajó como editora de Random House en Nueva York. En esa época fue cuando publicó su primera novela y creó su nuevo nombre recuperando su apodo familiar y el apellido de su exmarido: Toni Morrison.

Así ha pasado a la historia de la literatura no solo por ser la primera mujer negra en recibir el Nobel, sino también por el Premio Nacional de la Crítica a La canción de Salomón(1977), el Pulitzer a Beloved (1987), el éxito de público y crítica con Jazz (1992) y ser miembro de la Academia Americana de las Artes y las Letras y del Consejo Nacional de las Artes.

Las novelas de Morrison han sido consideradas la historia sociopolítica de su raza que va entrelazada a la de su país: la de los esclavos, la de los afroamericanos y la de las influencias recíprocas entre ellos y el resto de la sociedad. “Lo que hago es quitar las tiritas para que se vea la cicatriz, la realidad. No hay que tener miedo de mirar al pasado porque sólo así se sabe quiénes somos”.

Empezó a publicar en 1970, con 39 años. Tras el debut tardío, Ojos azules, la escritora pronto se puso al día. Con seis novelas publicadas obtuvo el premio Nobel de Literatura. Fue como una cerilla que encendió su lado más proteico porque desde entonces no ha dejado de explorar nuevas formas de escribir, rastrear las huellas de la Historia y dialogar con el lector. El País