Miles de buzos pesqueros se exponen a la enfermedad por descompresión

Por: Karen Reyes

El riesgo de sufrir la enfermedad por descompresión se agrava por agua fría, deshidratación, entre otros.

Miles de hondureños que  se dedican al buceo para pescar langosta durante la temporada   se enfrentan todos los días a diferentes retos. Lo que muchos no saben es que existe un padecimiento al que están expuestos, llamada enfermedad por descompresión.

La dolencia es un trastorno en el cual el nitrógeno, disuelto en la sangre y los tejidos debido a la alta presión, forma burbujas cuando la presión disminuye, obstruyendo así los vasos sanguíneos. Se produce siempre por una reducción rápida de la presión.

Lamentablemente es una de las enfermedades a las que están arriesgados los ciudadanos que se dedican a la pesca, específicamente en la zona de Gracias a Dios.

La necesidad lleva a que lugareños pasen horas bajo el agua, muchas más de las que las autoridades  pesqueras permiten; por lo que el poblado se ve afectado recurrentemente al síndrome de descompresión, mismo que puede causar parálisis o  incluso la muerte.

Con el inicio de las faenas arranca también el comienzo  de un periodo que en más de una ocasión deja enlutada a miles de familias.

Cuando un ciudadano sufre del síndrome, es recomendable terapia en una cámara hiperbática, donde los pacientes deben respirar bajo la presión normal del aire para  restaurar los tejidos.

¿Cómo una persona puede saber que padece del síndrome?

Los síntomas pueden incluir fatiga, dolor en los músculos y las articulaciones.

En el tipo más grave, los síntomas pueden ser similares a los de un accidente cerebrovascular, o bien se manifiestan como dificultad para respirar y dolor torácico.

La persona es tratada con oxígeno y terapia de recompresión (oxígeno a alta presión o hiperbárico).

Para prevenir la enfermedad, es conveniente limitar la profundidad y la duración de las inmersiones y la velocidad de ascenso

El riesgo de sufrir la enfermedad por descompresión se agrava con muchos de los siguientes factores:

Agua fría, deshidratación, volar después de bucear, esfuerzo, fatiga, aumento de presión (es decir, la profundidad de la inmersión), tiempo transcurrido en un ambiente presurizado, obesidad, edad avanzada, ascenso rápido.

Puesto que el exceso de nitrógeno sigue disuelto en los tejidos corporales durante al menos 12 horas después de cada inmersión, quienes realicen inmersiones repetidas el mismo día tienen más probabilidades de padecer la enfermedad por descompresión que quienes realicen una única inmersión. (FIN)