Los estudiantes y el derecho a la educación

Se ha celebrado en el país el Día del Estudiante. Y desde la Voz de Honduras, desde la emisora ligada al corazón del pueblo, queremos saludar a todos y todas, niños, jóvenes, los valores intelectuales y humanos que conforman la población estudiantil. Niñas, niños y jóvenes que se forman en las escuelas, públicas y privadas, urbanas y rurales.

Valores humanos e intelectuales de nuestro país, en quienes el presbítero José Trinidad Reyes y Sevilla, ubicaba como centro del desarrollo de una sociedad, y sobre todo, en su educación y formación en apego al viejo concepto evangélico de que “el pecado se señorea en la ignorancia.

Saludamos a todos los estudiantes de Honduras. Los que sorteando las conspiraciones históricas, se forman y son formados a pesar de todo. A los que la escuela y el docente comprometido y abnegado, que en el país son mayoría, prepara cada día para el logro del progreso de potencialidades, de un necesario proyecto de vida efectiva y eficaz, en un esfuerzo por desarrollar sus valores humanos, la concepción del mundo en el que viven y en el que vivimos, trabajando su capacidad de razonamiento, los conocimientos, la motivación y sus intereses. Vaya si no se trata de un desafío para la educación en esta nueva y excluyente sociedad del conocimiento.

Queremos olvidarnos de las cifras, de los números rojos, de lo que conspira contra el estudiante hondureño. Mientras deseamos fervientemente que esta educación pública nuestra, tan devaluada desde unas cuantas generaciones, recupere su rol transformador de la realidad, queremos aprovechar la fecha para reconocerle al estudiante hondureño la revitalización de los valores intelectuales y humanos, tan necesario como urgente.

Y no se trata de una tarea fácil, en tiempos y en una sociedad que somete al educando a un mundo influenciado por un postmodernismo superficial, relativista y mercantilizado, que convierte a los jóvenes en simples consumidores de conductas extrañas a nuestra realidad que llegan a través de la televisión, el cine, el Internet y otros medios de comunicación masiva y de alienación cultural.

Saludos desde la Voz de Honduras, a quienes desde la inicial enseñanza preescolar, hasta los estudios de nivel secundario, técnico y hasta universitario, durante todo ese largo proceso o ciclo escolar se esfuerzan en estudiar, en desarrollarse, en aprender lo que también les gusta, y en encontrar o robustecer su vocación, a fin de tener las bases mismas para su en la vida.

Vivir es aprender, en todas las etapas de la vida, y hasta la edad adulta. Por eso es que más allá de las limitaciones y obstáculos, que la niñez y la juventud vivan el proceso enseñanza-aprendizaje. Allí donde configura la conciencia respecto a la obligación de estudiar con método, de ser responsable, de cumplir en el trabajo, de prepararse para la vida, de ser útil y, sobre todo, de corresponder al privilegio de poder estudiar.

Es así que al felicitar a quienes tienen ese privilegio, porque es un privilegio, porque en Honduras lamentablemente no todos los niños y jóvenes pueden estudiar, surja el anhelo de que éstos puedan lograr, en el desempeño de su vida adulta, lo que por generaciones no ha sido posible: que en el país todas las niñas, niños y jóvenes tengan oportunidad de realizar estudios en instituciones educativas, desde la educación preescolar hasta la universitaria. Porque no?

Con la esperanza de que el discernimiento y equidad de la comunidad estudiantil de hoy hagan posible que en el ámbito educativo deje de ser un privilegio y sea ya un derecho por todos ejercido. Así lo está esperando la patria.