Los desaparecidos olvidados por el Estado que solo sus familiares buscan

Elsalvador.com En El Salvador desaparecen diez personas por día, la mayoría en edades de 15 a 39 años. El patrón suele ser el mismo: salieron a trabajar, estudiar o visitar a un amigo y ya no regresaron a casa. La Fiscalía General de la República registró más de 3,500 casos de desaparecidos en 2018.

La profesora Blanca Lidia Rosales de Cortez forma parte de esos miles de nombres de extraviados el año pasado en El Salvador; a casi ocho meses de su búsqueda, la familia solo ha recibido respuestas de la Fiscalía que el caso está en investigación y de ahí no pasan, dice su madre.

En los últimos años, las autoridades se han centrado en debatir si es real la cifra de desaparecidos pero poco en la solución, y fue hasta el año pasado que dieron a conocer un “protocolo de atención y búsqueda de personas desaparecidas”, un esfuerzo entre Fiscalía, Policía, Medicina Legal, Procuraduría de Derechos Humanos, entre otros.

Mientras, la infructuosa búsqueda de desaparecidos es -en muchos casos- esfuerzo solo de parientes. Expertos en seguridad dicen que si un familiar no regresa a casa a la hora que suele retornar, si pasan 24 horas, las siguientes 48 horas; y tampoco contesta su celular en un país con más de 3,000 homicidios al año, y con más de 60,000 pandilleros en barrios y colonias, el panorama no es nada alentador.

La mayoría de las personas que son desaparecidas en El Salvador. son jóvenes.

Pasado ese tiempo, hasta se ha vuelto normal que una familia salvadoreña cifre sus esfuerzos ya no en encontrar con vida a su ser querido, sino por lo menos, hallar los restos para darle cristiana sepultura y saber donde estará. Pero en El Salvador esa posibilidad no es tan fácil.

Las tres opciones para hallar a un desaparecido
Fuentes policiales que participan en las labores de recuperación de cadáveres, aseguran que existen diferentes formas para encontrar a una persona desaparecida: que un testigo criteriado (pandillero que participó en el hecho) colabore y revele donde está la víctima, el hallazgo por casualidad; ya sea porque un animal rascó y encontró huesos humanos o, porque llovió y el agua lavó el terreno y descubrió el cadáver.

DESAPARECIDOS

3,500

Las personas que en 2018 fueron registradas como desaparecidas por la Fiscalía General de la República

Las fuentes sostienen que el Estado no busca a las personas desaparecidas como lo hacen sus familiares en barrancos, fincas, ríos y otras zonas. Y mientras, los familiares van y vienen en busca de sus seres queridos, a la lista de desaparecidos se suman nuevos casos.

A diario las redes sociales informan de nuevos extravíos como el de la universitaria Nicole Herrera Godoy, de 18 años, quien según sus padres está desaparecida desde el 10 de febrero cuando ella salió de su casa en Nejapa rumbo a Apopa, iba a comprar materiales para realizar una tarea de la carrera que estudia. A esta fecha, sus padres no saben qué pasó con su hija.

Las pandillas suelen asesinar y luego enterrar a las víctimas en fosas clandestinas para borrar evidencias.
Foto/EDH

La historia se repite con el adolescente Manuel Alexis Pasayes García, de 15 años, quien el 12 de marzo salió de su vivienda en Mejicanos a visitar a su novia en la residencial Ciudad Corinto en el mismo municipio pero en el camino desapareció y desde ese día sus padres batallan por encontrarlo.

Los detectives ponen como ejemplo el hallazgo de la familia Pimentel en una finca de Nahuizalco en febrero pasado; en el cual fue clave la información de un pandillero que participó en el hecho y que negoció su proceso legal a través de la figura del “testigo criteriado” -con beneficios a cambio de colaborar con autoridades.

Ese ejemplo los lleva a concluir que fuera de esas excepciones, el Estado no investiga las decenas de denuncias que llegan a las delegaciones policiales y fiscales. No hay capacidad humana o el interés es poco, o ambas.

La jefa de la Unidad de Vida de la Fiscalía, Guadalupe Echeverría está consciente de esa realidad y las deficiencias de las instituciones para dar respuesta oportuna a los familiares. La funcionaria está clara que durante “la tregua entre pandillas entre 2012 y 2014” bajaron los homicidios y se elevaron los desaparecidos”, como estrategia de matar y enterrar para mantener cifras bajas en escenarios ordinarios.

Pandillas y cementerios clandestinos

La Fiscal coincide con los investigadores policiales al afirmar que las desapariciones están relacionadas con las pandillas, quienes matan a su víctima y ocultan su cadáver, un hecho que no se podrá esclarecer si no es a través de alguno que participó en el hecho. Los cementerios clandestinos están estrechamente relacionados a las desapariciones y las pandillas y solo es posible dar con esos lugares con el testimonio de un asesino o cómplice.