La música nos reveló el lado sensible de Myrna Barahona en Dale Play

Fotografía de Myrna Barahona
Una banda Sonora compuesta por música clásica y difrentes géneros músicales fue la sorpresa que nos tenía reservada la locutora.

Música clásica, poesía, historia y por supuesto rock fueron los temas que marcaron la entrevista de Myrna María Barahona en el programa Dale Play.

La afamada locutora y periodista nacional nos abrió las puertas de su faceta sensible. Conocimos las aficiones, desilusiones y la fuerza de una mujer que ama la literatura.

Myrna María comenzó su carrera en el periodismo por una casualidad que marcó el ascenso de una de las voces más reconocidas en el ámbito musical hondureño.

Myrna Barahona en el estudio de grabación
La locutora compartió con la periodista Massiel Gómez muchas historias inéditas de su vida.

“Fui a reclamar un premio en Stereo Mil que me gané por una poesía dedicada a una madre muerta, escucharon mi voz y me invitaron a trabajar en la radio, así se fácil fue”, relató.

Esa oportunidad laboral fue el puntapié para que Myrna se revelará a la imposición de su padre de estudiar odontología y un regalo para la radiodifusión nacional con el nacimiento de una estrella del micrófono.

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Inicios

Tras año y medio de trabajo en la radio Myrna María decide estudiar periodismo y comenzó a revolucionar la radio al transmitir programas musicales en vivo.

Y aunque es conocida por su afición por el rock , detrás de su ropa oscura se esconde una poetisa que escribió sus primeros versos en la infancia e incluso fue catalogada como una niña prodigio de la literatura.

La revista literaria “Sucesos Centroamericanos”, fue uno de los tantos medios de comunicación que daban cuenta de la historia de “la niña prodigio”.

La poesía de Myrna Barahona
Una publicación de la revista literaria “Sucesos Centromericanos daba cuenta de la niña prodigio de las letras.

Myrna quería estudiar literatura en Europa, pues sentía que estaba predestinada a crecer en el mundo de los intelectuales, pero la vida le tenía otro camino forjado.

“Yo me enamore de la música clásica cuando tenía cuatro años y mis padres me pusieron a estudiar ballet en la década de los 60. El ballet me condujo a buscar aprender a tocar piano y la poesía formaba parte de mi vida en la infancia. Tuve una niñez feliz”, resaltó.

“La música clásica se escucha para mantener la sanidad en este mundo caótico, la escucho para retomar mis dotes de poetisa, nos pone en contacto con el espíritu del arte verdadero. Los niños y la música clásica hacen que el mundo valga la pena”, manifestó.

Y fue así como a través de melodías como Something de The Beatles, La Casa del Sol Naciente de The Animals, Rocketman de Elton John, 100, 000 Years de Kiss y El vals de las flores de Tchaivosky conocimos a una Myrna totalmente distinta a la rockera que escuchamos tras los micrófonos de la Rock And Pop.

Para conocer más interioridades de la vida de Myrna Barahona les dejamos este Podcast de su entrevista en Dale Play.