La miseria en Honduras no se reduciría ni en los próximos 500 años

La pobreza sólo ha podido ser disminuida en 0.1 por ciento anualmente.

Los niveles de pobreza descendieron modestamente en los hogares, pero hay más personas en tales condiciones de retraso, de conformidad con lo planteado por los especialistas.

Al ritmo en que la pobreza es disminuida en Honduras, los niveles de miseria en el país no se reducirían ni siquiera en los próximos cinco siglos, de acuerdo con estudios realizados por expertos en demografía.

Las proyecciones sobre desarrollo señalan que en las últimas dos décadas, la pobreza en Honduras únicamente ha disminuido en 1.8 por ciento, lo que le convierte en el país con mayor desigualdad en Centroamérica.

De los datos referidos se concluye que la pobreza sólo ha podido ser disminuida en 0.1 por ciento anualmente; esto es, que la indigencia o miseria no sería aliviada ni en un plazo de 500 años, con base en los objetivos de desarrollo sostenible.

Los datos oficiales procesados en 218, indican que el 62 por ciento de los hogares viven en condiciones de penurias. El 23 por ciento está dentro de la categoría de pobreza relativa y el 39 por ciento en su grado extremo.

Si bien se ha registrado una leve mejoría en el número de familias en situación de rezago socioeconómico, lo cierto es que este movimiento no se refleja en la población en general.

Ello se explica así: Los niveles de pobreza descendieron modestamente en los hogares, pero hay más personas en tales condiciones de retraso, de conformidad con lo planteado por los especialistas.

Los ingresos de la mayoría de los hondureños no son suficientes para cubrir el costo de la canasta básica ni de los principales servicios o necesidades variadas.

Y los núcleos de parentesco menos favorecidos tienen un ingreso pírrico de alrededor de 500 lempiras mensuales; es decir, entre 16 y 20 lempiras diarios.

En Honduras, la pobreza es el resultado de factores como el desempleo, la corrupción y, en general, de la falta de oportunidades que profundizan la desigualdad y que empujan la violencia criminal y la emigración irregular.

La fórmula para elevar las condiciones socio-económicas de la mayoría de la población está en la creación masiva de puestos laborales, incentivar la productividad y la generación de más riqueza.