La MACCIH bajo evaluación y la impunidad de los corruptos

En al menos 45 días se espera que esté listo el informe solicitado por el Gobierno de Honduras a la Organización de Estados Americanos, contentivo de una evaluación del trabajo desarrollado por la Misión de Apoyo contra la Corrupción y la Impunidad (MACCIH).

La semana pasada, la Secretaría de Relaciones Exteriores hizo pública la petición elevada al organismo internacional, a la sombra de una justificación dudosa que tendría que ser leída “entrelíneas”.

De conformidad con lo que se ha puesto a consideración, la valoración sería elaborada por un organismo independiente con el propósito central de conocer los avances y mejorar la batalla contra la impunidad en el país.

La solicitud de poner en la balanza lo actuado por la MACCIH es un discurso revestido. En el fondo, puede interpretarse como una intención de allanar el camino hacia la cancelación del acuerdo que le dio vida hace tres años. 

La entidad, dependiente de la Organización de Estados Americanos, estaría en camino a que se le coloque una lápida y que la cruzada a favor de la transparencia y rendición de cuentas resulte fracasada.

Una eventual salida de la MACCIH reafirmaría una falta de voluntad para desenmascarar a los corruptos y dejaría patentizado que en Honduras la aplicación de las leyes marcha al tenor de los deshonestos.

La presencia de la Misión de Apoyo contra la Corrupción y la Impunidad ha contribuido a sacar a luz varios casos de podredumbre y a desvelar el rostro de personas incriminadas en actos de malversación, lavado, defraudación y otras pestes.

Amén de que a la MACCIH no se le haya revestidode la fuerza suficiente ni provisto de las herramientas necesarias para propinar golpes más categóricos a los corruptos, al menos se han comenzado a establecer las bases de una limpieza en los sectores estatal y privado.

Enviaríamos un mensaje negativo no sólo a nivel doméstico, sino ante el concierto de naciones si le colocamos cortapisas al brazo de la OEA que ha sido integrado para desbaratar las redes de podredumbre en Honduras.

Hace tres años, con motivo de la llegada de la MACCIH, no fueron menudas las expectativas que se crearon acerca de los resultados que tendría la intervención del órgano internacional.

Son muchos los sectores que seguimos cifrando nuestra esperanza en que -por fin- los actores de prácticas deshonestas caerán por su propio peso y que no habrá más exculpación para quienes se han apropiado de los bienes públicos.

La lucha debe continuar. Y esto pasa porque no haya más pactos de impunidad. Lo demás, sería un terrible retroceso en la batalla para erradicar la corrupción, una de las peores plagas que nos ha caídoa los hondureños.