Incendios forestales amenazan con consumir las pocas fuentes de agua que nos quedan.

Redacción Brayan Vásquez.

Hasta ayer el reporte de la situación de incendios forestales a nivel nacional del Instituto Nacional y Desarrollo Forestal, Áreas Protegidas y Vida Silvestre, señalaba la presencia de incidentes en casi todo el territorio nacional. Reportando a la fecha un total de 269 incendios que representan más de 10 mil hectáreas arrasadas por las llamas.

El informe señala que es el Municipio de Puerto Lempira, el que presenta la mayor área afectada con un total de 3 mil 857 Hectáreas, dato que representa el 37% del área total de ese sector.

Por su parte es el Municipio del Distrito Central el que presenta el mayor número de Incendios, para un total hasta la fecha de 77 Incendios.

El mismo informe resalta que en comparación con el año pasado hay una disminución de 12% en la incidencia de incendios, y un 2% en área afectada en el mismo periodo.

Dos de las principales afectaciones que tienen el extinguir los incendios forestales o estructurales son la utilización de grandes cantidades del vital líquido, seguido se la perdida de la capacidad para retener el agua de la corteza terrestre, señalan expertos.

Diversos sectores del país reportan problemas en los servicios de distribución de agua, entre ellos resalta la problemática que por décadas ha vivido la capital hondureña y se suma a eso la ola de incendios que se registran en sus alrededores del área metropolitana y las afectación que esto tiene sobre la escases de agua de las principales represas de Tegucigalpa.

A consideración del ingeniero Silvio Larios, director ejecutivo de la Cámara Hondureña de la Industria de la Construcción, la situación del abastecimiento del vital líquido es comparable al título del libro de Gabriel García Márquez “Crónica de una muerte anunciada”.

No se trata solo de hablar de la construcción de nuevas estructuras para la retención de líquido si no en poner atención a la destrucción de la flora y fauna de los alrededores del capital, manifestó Larios, al tiempo que señaló que igual efecto tieneen las sequías, la tala desmedida de los bosques nacionales

Larios, explicó que pese a que muchos optan por cavar un poso esto no garantiza la calidad del agua, entre otros factores.

Los robos de agua y la solución que se le deben dar a las zonas del área metropolitana que pagan altas cantidades de dinero por el servicio de cisternas son factores sobre los que debe actuar de inmediato, puntualizó el Director Ejecutivo de la CHICO.

Mientras tanto el Ingeniero Carlos Hernández, Gerente de la División Metropolitana del Servicio Autónomo Nacional de Acueductos y Alcantarillados (SANAA), explicó que los capitalinos son abastecidos de tres fuentes, en un 50 por ciento del Embalse Concepción está ubicado al Suroeste de Tegucigalpa en la cuenca del Río Grande.

Mientras que en un 25 por ciento del Embalse Los Laureles que está ubicado también al suroeste de la ciudad capital en la cuenca del Río Guacerique

Por su parte el 25 por ciento restante de los abonados es suplido por El Pichacho, que es una fuente por gravedad lo que significa que ahí no hay almacenamiento y es más difícil controlar el servicio, manifestó el funcionario en una entrevista a esta casa de radio.

El Gerente de la División Metropolitana del SANAA reveló que la Represa Concepciónse encuentra en un 58 % de su capacidad de almacenamiento que es de 36 millones de metros cúbicos.

El profesional de la ingeniería civil explicó que la continuidad de la problemática de escases año con año les permite calcular de forma anticipada los horarios de distribución de todo el año. Ni en invierno se puede brindar el servicio de distribución del vital líquido de manera continua, agrego el ingeniero Hernández.

La capacidad de almacenamiento de ambas represas ya no es suficiente para el número de habitantes que demandan el servicio del vital liquito. Desde que se habilito la Represa de Concepción en 1993 a la fecha el volumen del usuario ha crecido en un tercio, puntualizo Hernández.

Carlos Hernández reveló que la Represa Laureles ha bajado en una tercera parte de su capacidad total que es de 10 millones cúbicos de litros de agua.

Pese a que se mantiene en la capital del país un sistema de horario  distribución de tres días por semanas, ha sido necesario recortar el número de horas en el que se brinda servicio, reconoció el Ingeniero Hernández.

Sobre las afectaciones que causado los recientes incendios forestales en los alrededores del Distrito Central, el Gerente de la División Metropolitana del SANAA, Carlos Hernández explicó que el impacto más directo que tiene sobre las reservas de agua es el gasto de cientos de litros del vital líquido que se utiliza para sofocar las llamas de los siniestros que destruyen la vegetación forestal haciendo así más difícil la retención del líquido sobre la corteza terrestres.

Por su lado el Gobierno como medida para contrarrestar los problemas graves de sequía que se avizoran a nivel nacional y asegurar la conservación del recurso hídrico, hasta el 2030, se comprometió en analizar los problemas que aquejan al mundo por la escasez del vital líquido, y sus posibles soluciones, así lo anunciaron sus representantes el pasado viernes 22 de marzo durante la celebración del Día Mundial del Agua.

Una de las metas consiste en garantizar la disponibilidad y la gestión sostenible del agua y el saneamiento para todos de aquí a 2030. Por definición, eso significa no dejar a nadie atrás, informó el viceministro de MiAmbiente, Carlos Pineda Fasquelle.

En 2010, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) reconoció que “el derecho al agua potable y el saneamiento es un derecho humano esencial para el pleno disfrute de la vida y de todos los derechos humanos”.

Derecho humano al agua se entiende el derecho de toda persona, sin discriminación, a disponer de agua suficiente, segura, aceptable, accesible y asequible para uso personal y doméstico, y comprende el agua para el consumo, el saneamiento, la colada, la preparación de alimentos y la higiene personal y doméstica.