Forcejeos políticos para negociar integración de órganos electorales

LIBRE exige puestos de relevancia dentro de los nuevos organismos electorales y los liberales tratan de ponerse de  acuerdo sobre sus postulaciones.

 El presidente del Poder Legislativo, Mauricio Oliva, ha declarado que 61 votos de los diputados nacionalistas y 26 de los liberales    son suficientes.

Las negociaciones están en curso y en su punto  

Al menos en el papel, el Consejo Nacional Electoral está concebido como un órgano especial e independiente, sin subordinación a los Poderes del Estado y con competencia exclusiva sobre los procesos comiciales internos, primarios y generales; además, sobre las consultas ciudadanas.

Así está definido este organismo supuestamente creado para proveer de transparencia, credibilidad y legitimidad a las justas democráticas en el país.

Entre los sectores amplios de la población se imponen las dudas acerca de la autonomía con que puedan actuar quienes integren la institución, en virtud de sus compromisos partidistas y en razón de las maniobras de los políticos.

La propuesta de reformas elaborada por un equipo técnico de la Organización de Estados Americanos establece que la conformación, organización, funcionamiento, sistemas y procesos a cargo del Consejo Nacional Electoral se consideran asuntos de seguridad nacional.

Tendrá entre sus finalidades la administración de los procesos electorales y de consultas ciudadanas, la inscripción y supervisión de los partidos políticos, los plebiscitos y referéndums, fiscalización de recursos y otros temas ligados con el fortalecimiento de la democracia y construcción de ciudadanía.

El desarrollo eficiente y limpio de los procesos y de las consultas, así como la garantía del libre ejercicio del sufragio, son objetivos que también le son atribuidos al nuevo órgano, a nivel de declaración.

Como se sabe, la nueva entidad estará integrada por tres consejeros propietarios y dos suplentes que serán electos por las dos terceras partes del Poder Legislativo, por un período de cinco años y con opción a ser ratificados en el cargo.

Además, el Consejo Nacional Electoral será dotado de recursos financieros que requiere para cumplir con sus funciones permanentes y eventuales.

En esta línea está sumado el presupuesto ordinario, un fondo general de procesos electorales, una asignación para el fortalecimiento de la democracia, recursos dirigidos a la realización de actividades específicas y un flujo para cumplir con la deuda política, cuando esto sea aplicable.

Todos los principios que están apuntados en la propuesta elaborada por técnicos de la Organización de Estados Americanos son una teoría, especialmente lo que tiene que ver con la independencia del Consejo Nacional Electoral.

La realidad es otra. La puja descarnada entre los líderes de los partidos políticos ya comenzó con vistas a hacerse de los cargos en la estructura del nuevo órgano.

De hecho, el presidente del Poder Legislativo, Mauricio Oliva, ha declarado que 61 votos de los diputados nacionalistas y 26 de los liberales son suficientes para aprobar las reformas políticas y elegir a las nuevas autoridades electorales.

¿No son necesarios los votos de Libertad y Refundación? Las negociaciones están a punto. LIBRE exige puestos de relevancia dentro de los nuevos organismos y los liberales tratan de ponerse de acuerdo sobre sus postulaciones, por encima de la profunda división que existe en el interior de dicha institución.