Entre un 20 y 30% de gastos serán readecuados para obtener ahorro

El plan apunta a restringir el Presupuesto de la República hasta por un monto de 6,000 millones de lempiras, una disposición de la cual están exentas aquellas asignaciones que estén vinculadas con los servicios de salud, educación, seguridad y deuda pública.

El servicio de la deuda pública y los gastos en sueldos y salarios consumen la mayor parte de recursos presupuestarios.

La reducción del gasto público, particularmente el corriente, persiguen las medidas incluidas en el decreto ejecutivo aprobado recientemente y publicado en el diario oficial La Gaceta.

Las disposiciones han sido planteadas para menguar los efectos de la recesión por la que atraviesa la economía y compensar el relativo estancamiento de los ingresos tributarios.

Funcionarios del Gabinete Económico informaron que entre un 20 y un 30 por ciento de los recursos presupuestarios serán reorientados, con el fin de obtener un sano ahorro que permita atender las prioridades y disminuir los gastos.

El plan apunta a restringir el Presupuesto de la República hasta por un monto de 6,000 millones de lempiras, una disposición de la cual están exentas aquellas asignaciones que estén vinculadas con los servicios de salud, educación, seguridad y deuda pública.

El programa de austeridad será aplicado en las instituciones centralizadas, desconcentradas y descentralizadas, según lo detallado en fuentes del Gabinete Económico.

En dichas dependencias quedará congelada la creación de nuevas plazas de trabajo durante 2019, menos aquéllas originadas por procesos de reestructuración, ampliación de la cobertura y eficiencia en la entrega de servicios de salud, educación y seguridad.

Asimismo, será limitado el nombramiento de nuevo personal en la modalidad de “permanente”, excepto los casos debidamente calificados y aprobados por la Secretaría de Finanzas.

Ninguno de los empleados públicos que ingresen bajo la modalidad de “acuerdo” o “contrato” pagado con fondos nacionales o externos podrá devengar un salario mensual superior a 60,000 lempiras.

El saldo presupuestario disponible para la contratación de servicios técnicos y profesionales, será disminuido en un 50 por ciento y lo mismo se ha dispuesto en cuanto a los fondos para adquisición de bebidas y alimentos, pasajes, viáticos y representación en el exterior.

En esta misma línea, será reducido en un 70 por ciento el gasto en el renglón de ceremonial y protocolo. Se espera que la compra de combustibles sea disminuida en un 30 por ciento y que la adquisición o arrendamiento de vehículos y equipo de oficina sea eliminada en lo que resta de este año.

Tampoco será posible en el presente período la creación de instituciones ni la aprobación de programas que impliquen un incremento en el presupuesto total de la institución correspondiente, a menos que cumpla con el análisis de impacto fiscal de la secretaría de Finanzas.

El servicio de la deuda pública y los gastos en sueldos y salarios consumen la mayor parte de recursos presupuestarios. Estas dos materias suben progresivamente y de manera desorganizada.

Los analistas censuran que, a pesar de la enorme presión tributaria que recae sobre la población, los fondos públicos no son utilizados con eficiencia, sino que gran parte van al gasto corriente y, una suma considerable, es desviada o sustraída por “corruptos”.

Una revisión de los indicadores financieros, señala que casi la mitad de lo que genera el país es manejado por el Gobierno para sostener su ineficiente operación y saciar su voracidad.