Empresas de generación, transmisión y de distribución formarán nueva estructura de la ENEE

Las cuentas de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE), no cuadran con las condiciones establecidas para lograr un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.

El desequilibrio financiero de la institución es uno de los principales tropiezos que enfrenta el país para concretar una carta de intenciones con el organismo externo.

A Honduras no le queda mucho tiempo. El plan dirigido a evitar la debacle de la ENEE debe ser implantado cuanto antes, tras el fracaso de la estrategia para la recuperación de la mora, una misión que fue encomendada a la Empresa Energía Honduras.

La fórmula para tal efecto está compuesta por la liberalización del mercado, el replanteamiento del esquema de recuperación de pérdidas, la disminución del déficit que alcanza 53,000 millones de lempiras, la revisión de los contratos y la creación de divisiones.

Uno de los primeros pasos es el que convierte a la estatal eléctrica en un consorcio de tres empresas: Una primera dedicada a la generación; la segunda, encargada de la transmisión; y, la tercera, que manejará el área de distribución.

La Empresa de Generación tendrá, entre sus funciones, satisfacer la demanda del servicio y presentará periódicamente los costos de producción de potencia.

La Empresa de Transmisión y Operación realizará el mantenimiento de la estructura montada para la transmisión de energía, además de llevar a efecto la inversión en nuevas estaciones, sobre todo en las regiones norte y oriental, donde se concentran los mayores problemas de suministro.

De su parte, la Empresa de Distribución y Comercialización será responsable de llevar energía desde las subestaciones hasta los abonados de las categorías residencial, comercial e industrial.

Este abanico es parte del plan estratégico tendiente a sanear las finanzas de la ENEE que tienen un pesado lastre sobre el déficit entre los ingresos y los gastos del país.

La brecha operativa ha escalado en lugar de reducir su impacto. Ha pasado de un poco más de 4,000 millones de lempiras a una cifra que roza los 6,000 millones.