Empresarios condenan intereses políticos y propósitos delictivos que median en paros y manifestaciones

Más allá de las cifras que indican que diariamente Honduras pierde 1,500 millones de lempiras por las manifestaciones violentas, los empresarios han demandado que se corten de raíz sus motivaciones.

Desde el punto de vista de los miembros de dicho sector, es legítimo el derecho a protestar por causas justas, pero la sociedad hondureña no puede permitir que los niños estén fuera de clases y que los enfermos no reciban atención en los hospitales.

Tampoco pueden ser tolerados los actos vandálicos registrados al calor de las movilizaciones, según lo que han resaltado miembros de la cúpula empresarial.

Los inversionistas y miembros de pequeños y medianos negocios, han condenado los saqueos masivos que generan pérdidas no cuantificadas a la economía nacional, destruyen las posibilidades de crear plazas laborales y golpean la gobernabilidad.

A criterio de los empresarios, es indispensable ponerle término a las causas ocultas de las movilizaciones que están ligadas íntimamente con los intereses políticos y los propósitos de grupos delictivos.

Estos pequeños grupos que generan anarquía contribuyen a crear más pobreza y desesperanza en el país, han alertado los impulsores de la productividad nacional, cuando han exigido a los operadores de la justicia una acción eficiente dirigida a proteger la vida y los bienes de los hondureños.

De paso, los representantes del capital han solicitado enérgicamente la identificación de los violentos, detención y puesta a las órdenes de los tribunales para recibir un ejemplar castigo.

La demanda enérgica para el Gobierno está dirigida a que haya cambios, se ponga un alto a la corrupción, se privilegie el respeto a la seguridad ciudadana y jurídica y que se coloque un freno al abuso del poder y los excesos de la burocracia.

Honduras merece vivir en paz, honestidad y justicia. Asimismo, os empresarios han exhortado: Las partes en conflicto deben sentarse a dialogar; si no es así, la polarización se desbordará y se colocará en más riesgo la inversión y la creación de empleos.