El Paraíso, Santa Bárbara y Yoro, en peligro de quedar sin bosque por gorgojo descortezador

Honduras se queda sin bosque a causa de los incendios forestales. Para no variar, se ha advertido que por lo menos 700 mil hectáreas de bosque están bajo amenaza del gorgojo descortezador, con un repunte de brotes del insecto.

Los datos actualizados revelan que solamente esta semana se han presentado 37 nuevos brotes del gusano que, en el reciente pasado, terminó con un porcentaje elevado de pinos.

El mapa de riesgo que ha sido construido por especialistas en conservación de los recursos naturales, pone en perspectiva que un porcentaje muy alto del bosque de coníferas tiene amenaza por la plaga del gorgojo descortezador.

Los informes recientes señalan que al menos el 64 por ciento de las extensiones de pino enfrenta riesgos moderados y graves por la presencia del gusano.

Los expertos que han alertado sobre tal situación, han precisado que -a la fecha- se registran 151 resurgimientos de la plaga en diferentes puntos del país.

Los daños más severos se presentan en Dalí y San Lucas, El Paraíso; San Marcos, Santa Bárbara; y Arenal, Yoro, donde las acciones de prevención están dirigidas a contrarrestar los factores que amenazan con hacer desaparecer la población de pinos.

Entre 2015 e inicios de 2016, el gorgojo descortezador provocó un desastre forestal. La superficie invadida pasó de 100,000 hectáreas a 380,000 hectáreas.

En aquel momento, los departamentos con el área devastada más extensa fueron Olancho y Francisco Morazán, seguidos de Cortés, Yoro y Comayagua.

Hace tres años se declaró emergencia por la plaga del gorgojo y las medidas dirigidas a revertir los efectos fueron socializadas entre los pobladores, dirigentes patronales, organizaciones locales y cooperativas agro-forestales.

También habían sido contratadas más de dos mil personas capacitadas e integradas en fuerzas de tarea que, en aquel entonces, desarrollaron labores de corte de pinos dañados, reforestación, recuperación de madera para utilizarla en la generación de energía por biomasa y elaboración de diagnósticos para prevenir nuevos brotes.

Todo este conjunto de tareas fueron descontinuadas y, con ello, se alejó la esperanza de que las áreas destruidas pudiesen ser regeneradas sobre la base de un plan sostenido.

En 2019 se presenta el mismo panorama. Las medidas para proteger los recursos forestales tendrían que formar parte de un programa permanente. 

Si no es así, Honduras se quedará a la vuelta de la esquina sin bosques de pino; en consecuencia, sin fuentes de agua de por sí agotadas por la quema de los recursos forestales y por el impacto del cambio climático.