¿Desaparición obligada? Partidos minúsculos no alcanzaron ni el 1% del caudal electoral en 2017

Todo está listo para la sepultura del Tribunal Supremo Electoral.

A partir del 15 de mayo, la institución será sustituida por una nueva estructura formada por el Consejo Nacional Electoral y el Tribunal de Justicia Electoral.

Los dirigentes de algunos partidos pequeños observan con cautela los pasos que han dado y las negociaciones que han cerrado los líderes y dirigentes de las instituciones mayoritarias.

Desde su punto de vista, las reformas planteadas a todo la plataforma electoral están pensadas para hacer desaparecer a los partidos de poco caudal.

El cuestionamiento es puntual: Los políticos tradicionales nada más han utilizado como instrumentos de presunta gobernabilidad a las instituciones minúsculas, pero nunca han estado interesados en potenciar la participación de estas últimas en la vida democrática y participativa de Honduras.

El caudal de todos los partidos minoritarios no llegó ni siquiera el uno por ciento de los votos contados en el nivel presidencial en las elecciones de noviembre de 2017.

El Partido Alianza Patriótica obtuvo 6,765 votos, igual al 0.21 por ciento en la justa celebrada hace poco menos de dos años, lo que le ha dado acceso a cuatro diputaciones y una alcaldía.

En las elecciones de 2013, dicha institución sacó 6,105 votos, el 0.20 por ciento, lo que indica que subió un punto en su caudal electoral.

El Partido Anticorrupción (PAC), se quedó con 6,091 sufragios que representan el 0.19 por ciento. La pérdida de su capital fue representativa en los comicios del 26 de noviembre de 2017.

Se toman como base los resultados de la consulta popular de 2013, cuando esa entidad de derecho público obtuvo 418 mil 443 votos en el nivel presidencial, un 13.43 por ciento del total de marcas válidas.

Esto significa un retroceso de 13.24 por ciento que se traduce en 412 mil 352 papeletas, según lo que señalan los informes estadísticos del Tribunal Electoral.

Siempre en el escenario comparativo de los llamados “partidos minoritarios” que algunos catalogan como “enanos”, los demócrata cristianos alcanzaron 5,938 papeletas que se traducen en 0.18 por ciento.

La Democracia Cristiana tiene un diputado y un alcalde en el período 2018-2022, resultados muy pobres para una entidad que casi cumple medio siglo de existencia.

En 2013, los demócrata cristianos se alzaron con 5,194 votos, lo que quiere decir que el último domingo de noviembre de 2017 dicha institución obtuvo un mínimo incremento de 744 votos.

La Unificación Democrática que nada más alcanzó una diputación, sumó en la contienda del 26 de noviembre 4,668 votos que son correspondientes con el 0.14 por ciento, mientras que en la justa anterior este partido acreditó, en alianza con el Frente Amplio, 3118 sufragios. Esto es una diferencia negativa de mil 550 votos.

El Frente Amplio aparece como uno de los partidos que menos respaldo capitalizó para su candidato a la Primera Magistratura. A duras penas tocó la franja de 3,160 votos, un pírrico 0.10 por ciento

En el caso de Vamos, el más reciente instituto político creado en el país, los sufragios depositados por sus miembros llegaron a 2,966 que significan el 0.09 por ciento.

Entre los partidos con insuficiente flujo electoral, Innovación y Unidad (PINU), parece haber ganado más terreno, porque -en coalición con LIBRE-, cuantificaron más de un millón 300 mil votos en la categoría presidencial en la contienda recién pasada. El debate gira alrededor del reclamo de los partidos minúsculos de mantenerse con vida en la vida política del país o si, por el contrario, su contribución es nula para la democracia representativa en Honduras.