De urgencia se reunirán autoridades de la UNAH para definir cancelación de segundo período

Cada vez es más real es el riesgo de que el segundo período académico se dé por desierto en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras.

Las instalaciones de la Ciudad Universitaria y la mayoría de los centros regionales no han podido iniciar las clases, a causa de las tomas ejecutadas por un grupo de dirigentes estudiantiles que se han sumado a las protestas callejeras de sectores de la oposición.

Para buscar una salida a la crisis, las autoridades de la máxima casa de estudios han llamado a una reunión de urgencia para el lunes entrante  a los directores y decanos de todas las carreras y facultades.

Los estudiantes más afectados son los que están inscritos, particularmente en las áreas de humanidades, odontología, filosofía, psicología y periodismo, entre otras.

En cambio, en las divisiones de derecho, ciencias económicas e ingeniería, la situación no es tan grave, porque la impartición de clases ha sido más regular.

Las mayores dificultades en el intento de salvar el período académico las presentan el campus de Tegucigalpa y la Universidad del Valle de Sula, donde la interrupción de actividades ha sido continuas.

En lo que compete a la realidad universitaria de la capital, la ex rectora, Julieta Castellanos, dijo que las revueltas que han repercutido en detrimento del desarrollo de las labores académicas tienen que ser solventadas.

Hay que terminar con ese tipo de conflictividad que es causada por grupos que no son estudiantiles, sino politizados, reclamó la socióloga a través de HRN.

De su lado, la directora de la Universidad del Valle de Sula, Isbela Orellana, enfatizó que las situaciones que han favorecido la interrupción de clases en ese predio no solamente están relacionadas con las protestas de los estudiantes, sino con los paros en el sistema de transporte.

La conflictividad es aguda y se vuelve mucho más compleja de abordar, porque no se puede resolver a costa de colocar “crisis sobre crisis”; tampoco es posible confrontar a los estudiantes o provocar enfrentamientos entre ellos mismos, reflexionó Orellana.