Crisis en el sistema de salud y educación provoca pérdidas de 1,500 millones al día

 Los doctores y los educadores no quieren claudicar: Únicamente    se aproximarán al Gobierno si son derogados los decretos aprobados por la Presidencia en Consejo de Ministros.

No han surtido efecto los llamados de diferentes sectores para que los médicos y los docentes se sienten a la mesa con el Gobierno, a fin de encontrarle una salida a la crisis actual.

Los dirigentes de los gremios de la educación y la salud mantienen la convocatoria a jornadas de movilización a nivel nacional que esta semana dejaron un saldo dañino.

Los protestantes interrumpieron el paso por bulevares, carreteras, causaron daños a la propiedad privada y ocasionaron zozobra en diversos puntos del país.

El mandatario, Juan Orlando Hernández, ha calificó los actos de los manifestantes como “vandálicos”, a la vez que ha reiterado que el Gobierno está abierto al diálogo con los “buenos dirigentes” que estén dispuestos a contribuir con la construcción de un pacto por la educación y la salud.

Conocidos líderes de la Iglesia Evangélica han exhortado a los sectores en conflicto a no alimentar posiciones radicales, porque sólo conducen a la destrucción del país.

Las protestas violentas afectan la paz de la familia hondureña, a juicio de dirigentes religiosos, quienes se han pronunciado a favor de un diálogo honesto.

La Iglesia Católica se ha manifestado, igualmente, por la búsqueda de un entendimiento entre todos los hondureños, en vez de atizar el odio, las confrontaciones y la venganza.

El Comisionado Nacional de los Derechos Humanos se ha expresado por un diálogo sincero entre los actores de la crisis que amenaza con prolongarse y llegar a consecuencias mayores para la gobernabilidad e institucionalidad del país.

La empresa privada se ha unido a los llamados a encontrar una salida a la crisis en el sistema de salud y educación. Representantes de este sector se han preguntado: ¿A quién beneficia el clima de zozobra que prevalece en Honduras?

El costo de las manifestaciones de los médicos y de los profesores es alto. De acuerdo con las estimaciones de los empresarios y de los industriales, el movimiento de los reclamantes se traduce en pérdidas de al menos 1,500 millones de lempiras diarios.

Los doctores y los educadores no quieren claudicar: Únicamente se aproximarán al Gobierno si son derogados los decretos aprobados por la Presidencia en Consejo de Ministros.

En el seno del mismo Poder Ejecutivo existen diferencias en cuando al manejo de la situación anárquica. Unos, se oponen a la cancelación de los llamados PCM; otros, están de acuerdo con que estos instrumentos legales sean dejados sin efecto.

Por ahora, las posiciones son irreconciliables y no se avizora una solución inmediata a la problemática en el sistema de educación y salud pública.