Con dispensas a generadores de energía renovable, Honduras pudo haber cubierto el 75% de su deuda pública

Una investigación sobre territorios hondureños en riesgo por minería, generación de energía eléctrica e hidrocarburos, desarrollada por el Observatorio de Ordenamiento Territorial de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), en conjunto con el Foro Social de Deuda Externa y Desarrollo de Honduras (Fosdeh) y Oxfam, establece que las dispensas aduaneras otorgadas a los generadores de energía renovable entre el 2014 y el 2018 ascienden a 28,769 millones de lempiras.

Según el estudio, con este monto no pagado por las empresas se pudo haber cubierto un año de presupuesto de la Secretaría de Educación y dos años de presupuesto de la Secretaría de Salud; asimismo se pudo haber pagado el 75 por ciento de la deuda pública nacional y cubierto 11 veces el presupuesto del Poder Judicial.

“El hecho de que Honduras genere tanto con fotovoltaicas se debe más que todo a las exoneraciones tributarias tan generosas. Viendo estos datos se nota dónde han quedado los beneficios, mientras el precio para el pueblo sigue subiendo”, expresó el investigador Benjamín Fash, durante la presentación de los resultados esta semana.

Generación de energía

La investigación señala que, a pesar de la imagen limpia de las energías renovables, todas tienen impactos que representan riesgos para diversas comunidades; las hidroeléctricas alteran los sistemas acuáticos y pueden contribuir al cambio climático hasta más que las térmicas, debido al metano que se emite de los reservorios; la generación con biomasa depende de materiales provenientes de la tala de bosques y de agroindustrias que han sido denunciadas por acaparamiento de tierras. La energía geotérmica también puede afectar las fuentes de agua; la fotovoltaica y la eólica pueden ocupar grandes cantidades de tierra y causar deforestación.

En el caso de los hidrocarburos, además de que la extracción en sí causa contaminación ya que la perforación libera sustancias tóxicas que están sedimentadas, existe el riesgo real de derrame, haciendo alusión a la concesión para la exploración y posterior explotación en la zona de La Mosquitia en el año 2013, que de ocurrir podría abarcar además de toda la costa atlántica hondureña, incluyendo 16 áreas protegidas y ocho de los 10 humedales declarados como sitios Ramsar, la costa atlántica de Guatemala, Belice y una parte de México, afectando grandemente el arrecife mesoamericano, junto a las poblaciones costeras y las de mamíferos, peces y crustáceos.

Lo anterior genera gran preocupación entre los expertos debido a que la Visión de País y la Ley de Promoción de la Energía Eléctrica con recursos renovables dan paso a los proyectos de generación sobre casi cualquier otro interés y la Ley especial reguladora de proyectos públicos de energía renovable crea, entre otras cosas, normas de expropiación forzosa que no requiere los trámites de la misma Ley de expropiación forzosa que ya tiene el país.

“Vemos aumentos indicativos en la capacidad hidroeléctrica, fotovoltaica y eólica, pero también vemos que el Congreso Nacional sigue renovando contratos térmicos, aprobando nuevos y realizando estudios para más”, añadió Fash.