Cardenal Rodríguez instó a los sacerdotes a distanciarse de los poderes de este mundo

Durante la celebración de la Misa Crismal en la basílica de Suyapa el cardenal Oscar Andrés Rodríguez, instó a los sacerdotes a vivir su servicio bajo la dirección del Espíritu Santo.

“Hoy día en el que vamos a renovar nuestras promesas sacerdotales queremos meditar en los momentos en los cuales el evangelio nos presentan al Espíritu Santo”, dijo.

Su eminencia, recordó a los sacerdotes que desde su bautismo y ordenación sacerdotal, reciben como el mismo Cristo, durante su bautismo, la voz de Dios que les dice “Eres mi hijo muy amado, en ti pongo mis complacencias”.

Por lo cual los invitó a actuar desde la conciencia de ser hijos de Dios con obras consecuentes con esa conciencia.

A la vez inspiró a los presbíteros desde el ejemplo de la misión de Jesucristo a vivir su servicio con gracia, misericordia y libertad. Y a distanciarse de los poderes de este mundo.

“Las acciones de nuestra misión son inspiradas por el Espíritu Santo, no hemos sido ungidos con un espíritu de cobardía dice San Pablo sino de valentía para llevar adelante la evangelización”, remarcó.

El cardenal Rodríguez recordó a los sacerdotes y fieles que la pasión muerte y resurrección de Jesús es el momento de la revelación cumbre de Dios a través de la institución de la eucaristía, la entrega del poder de perdonar los pecados y la entrega total de sí desde el señor Jesús.

Y los signos que deben distinguir a los discípulos de Jesús: la oración, escucha de la palabra, el amor fraterno, la comunión cristiana de bienes.

“El sentido y la eficacia de nuestra misión principal es la fracción del pan; la eucaristía que hace a Jesús presente en el mundo con el poder de su muerte y resurrección (…) La eucaristía no es simplemente un rito es una convicción de fe”, manifestó el cardenal.

El cardenal recordó las palabras de Jesucristo a sus apóstoles “Aquellos a los que les perdonen los pecados les serán perdonados”.

“Nunca rehúsen prestarse a este servicio…Nunca desprecien este sacramento precioso, no se dejen erosionar por una predicación insensata e ignorante de la escritura que nos da cuenta que este sacramento es un mandato del Señor”, dijo su eminencia.

El cardenal concluyó agradeciendo a todos los sacerdotes “por su trabajo incansable, por todo el bien que hacen a nuestras comunidades. Sigan adelante sin desanimarse sin cansarse. No nos cansemos de hacer el bien”, afirmó.