Cárceles de Honduras y el ingreso de granadas y droga en "tortillas" y "escobas"

La falta de control es evidente en las cárceles del país, peor aún porque la introducción de drogas y de artefactos explosivos ha tonado un giro verdaderamente “absurdo” en los establecimientos considerados de máxima seguridad.

El tema adquirió ribetes de escándalos esta semana, cuando se conoció el caso de un privado de la cárcel de Ilama Santa Bárbara, quien fue encontrado con una granada en sus partes íntimas.

La versión que está en proceso de investigación es que el artefacto habría sido introducido en el cuerpo del reo Edgar Misael Martínez, con el propósito de atentar contra la vida de un sujeto de nombre Magdaleno Meza Fúnez, imputado por lavado de activos y portación de armas e involucrado en el caso de Antonio Hernández, hermano del mandatario, Juan Orlando Hernández.

A finales de enero de este año se presentó un suceso inverosímil. Y es que en el mismo recinto conocido como El Pozo fueron detectados varios palos de escobas en los que pretendieron introducir marihuana.

En esa ocasión, las autoridades del Instituto Penitenciario comunicaron que los utensilios para limpieza fueron sometidos a una rigurosa inspección.

Sin embargo, las autoridades se percataron que los mismos sonaban huecos, por lo que procedieron a quebrar los mismos. Fue en ese instante, cuando observaron la instalación de poliducto que había sido relleno de droga.

Semanas antes, había salido a luz otro episodio inconcebible que retrata que los establecimientos penitenciarios son una “zona libre”. Esa vez, una mujer fue detenida por su pretensión de ingresar en la cárcel de Santa Rosa de Copán dos envoltorios de marihuana, ocultos en raciones de tortillas que iban dirigidas a su esposo.

A la fémina, culpable de tentativa de facilitar el traslado de sustancias prohibidas, se le aplicaron medidas disciplinarias que implican la cancelación temporal o definitiva del carnet de visita.

Casualmente, las mujeres son el grupo mayormente utilizado para hacer llegar drogas y armas en las cárceles del país. El año pasado, al menos diez personas de sexo femenino fueron detenidas en diferentes recintos de privación de libertad, acusadas de llevar estupefacientes o artefactos de fuego.

Las prisiones de Honduras siguen siendo “Sodoma y Gomorra”. Se impone el trasiego de armas, drogas, dinero y celulares. Por añadidura, espacios donde prevalece la ley de la selva, que es el gobierno de los reos.