Arte y Migración, la mirada de María Pilar Leciñena

En el 2017, hubo alrededor de 30 millones de niños y niñas migrantes a nivel global. Esto equivale a 1 de cada 8 de los 258 millones de migrantes en el mundo. Los niños representan, aproximadamente, la mitad de los refugiados y solicitantes de asilo; 1 de cada 10 niños vive en países y zonas afectadas por conflictos armados. El conflicto y la violencia desplazaron a unos 17 millones de niños y niñas en ese 2017.  Fuente: OIM (Organización Internacional para las Migraciones), Naciones Unidas.

La cuestión migratoria es una prioridad social en nuestros países y en nuestro tiempo. En Honduras, varios artistas han dado seguimiento a este asunto social, entre ellos el Maestro Ezequiel Padilla Ayestas (QDDG), así también María Pilar Leciñena Monguilod,  que es una de las artistas más comprometidas con la exploración de este fenómeno social desde el Arte, llevándola de una manera especial y reflexiva a dirigir nuestra mirada a la alertante migración infantil. 

 Recordemos ese 2014 cuando nos presenta su memorable y exitoso proyecto instalacional “Con Voz y Voto” por invitación de UNICEF -para conmemorar el 25 Aniversario de la Convención de los Derechos del Niño-, proponiéndonos una experiencia interactiva con los niños y dándonos a todos la oportunidad de conversar, considerar y tomar acción sobre el tema de la migración de nuestros niños y niñas.  

Este 2019, en el mes de Febrero, el Instituto Hondureño de Cultura Interamericana convocó artistas destacados a formar parte de su especial exposición colectiva “Hacia el Futuro”, y una de las invitadas especiales a esta exposición -en la celebración de este 80 Aniversario del IHCI- fue Pilar Leciñena, ella es una de las artistas contemporáneas en Honduras que, indudablemente, ha destacado y redefinido el camino del arte contemporáneo en nuestro país. Leciñena ha hecho historia al convertirse en la primera Mujer Artista en ganar el Premio Único de la Bienal propuesta por esta institución en ambas categorías: Pintura en el año 2002 y Escultura en el 2015, tras más de 40 años de dominio pleno masculino en la cronología de esta cita tan importante para el Arte en nuestro país.

Pintura y Videoarte son las disciplinas con las que se presentó esta magnífica artista para esta especial exposición “Hacia el Futuro” expuesta en el Museo para la Identidad Nacional.

De 2016, es una de las obras que la artista seleccionó para esta conmemoración. Se trata de “Escudo y Letra, Águila o Sol” de la serie: Cruce de Tren. Pintura de especial formato con su técnica distintiva para esta serie: Óleo y Carboncillo sobre Lona cruda. 

Cruce de Tren, «como metáfora directa de esa candente migración hacia el perpetuo sueño americano, donde exploro de forma más particular, la experiencia de la alarmante migración infantil» señala la artista. Tema latente que, como ya sabemos, subyace en su discurso artístico: «la niñez como imperativo social».

Esta obra «engloba postulados sintácticos claves y distintivos de mi discurso estético donde propongo resoluciones pictóricas divergentes y, no por ello antagónicas que versan desde la desnuda Línea del Carboncillo hasta la abrupta Mancha del Óleo sobre la desnuda Lona».

“Escudo o Letra, Águila o Sol”, «visión de esa encrucijada como moneda al viento. De Honduras a México y en México, ahí está Él…Cruce de Tren».

De 2018, es la otra obra que podemos contemplar. “En busca del paraíso perdido” de la serie: Migrantes. Videoarte de 5:05 min. de duración que acomete esta misma línea temática de urgente actualidad -la particular candente migración hacia el sueño americano- a través de la articulación de un sugerente lenguaje poético/visual, donde podemos hallar, entre otros, uno de los elementos de la artista: la huella de un sello…, algo definitivamente distintivo en su obra.

Hoy por hoy, donde -ya universalmente se torna difícil abordar los conceptos de Nación, Transnacionalidad e Identidad, nos dice Leciñena, e incursiono en el fenómeno de Diáspora de Identidades como parte del seguimiento de mi propuesta artística personal y mantengo un discurso que -por espíritu nómada- rechaza, esencialmente, la noción de bordes territoriales y fronteras de todo tipo. La realidad del Ahora genera un escenario perfecto para formular un debate artístico sobre temáticas de Otredad, Alteridad y Transculturalidad. 

Este videoarte forma parte de mi propuesta de explorar el concepto de Espacio tanto físico como conceptual para lograr una aproximación analítica de la identidad esencial del colectivo humano.

“Esta obra, igualmente, engloba postulados sintácticos claves y distintivos de mi discurso estético donde, esta vez, se aúnan -simbólicamente- a modo de mi particular homenaje a la que fuera la última temática abordada por el Maestro Ezequiel Padilla Ayestas. La presencia simbólica del cubo distintivo del maestro da paso a esa desoladora vivencia sin abalorio alguno de una andadura despojada e inquietante. Ese caminar incierto reflejado en el caracol (con esa característica carga/mochila) con el que conceptualmente he querido reflejar de una manera seudopoética esa búsqueda, dejando un Pasado, buscando un Futuro sobre un inconsciente Ahora en el que no podemos obviar que esa búsqueda continuara, como queda reflejado con el sello…” Nos plantea la artista.

Esta pieza audiovisual poderosamente comunicativa, como comprobamos en esta gratificante última experiencia, tras ser seleccionada por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y El Centro Cultural Sampedrano, formando parte de un Cine foro en la ciudad de San Pedro Sula este pasado día viernes 12 de Abril, donde tuve la oportunidad de realizar junto a expertos en el tema “migración” un conversatorio sobre “Convivencia y reintegración de migrantes retornados a Honduras” y apreciar in situ la maravillosa reacción, conexión y especial comunicación de esta pequeña gran pieza audiovisual con el público presente que tan gentilmente nos acompañó.

La migración “continuará”, la búsqueda de ese paraíso perdido «no es solo ya una batalla interior a lidiar en el camino vivencial de todo ser humano; y es que, en estos tiempos presentes en los que vivimos, somos , ya inexorablemente, partícipes de una forma u otra de ese latido fuerte del corazón universal de la humanidad» nos termina recordando efectivamente la artista.

Agradecemos a Pilar Leciñena por su compromiso personal y por ayudarnos a entablar,desde su especial sensibilidad, aquellos diálogos que nos lleven a encontrar alternativas funcionales para lograr una migración más sana y una verdadera vida mejor para nuestros niños y niñas.