Las comidas raras como algunas especies de insectos son los productos nutritivos y ecológicos que empujan a la humanidad a consumirlos por el déficit global que existe.

“Para muchas regiones no es una novedad, sino una práctica normal, ya unos 2.000 millones de personas los consumen“, dice la experta de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura (FAO) Giulia Muir.

Estos insectos son ricos en proteína, al igual que el pescado, contienen ácidos grasos saturados, que son beneficiosos para los niños desnutridos, así como fibra, fósforo, magnesio y zinc, dijo la experta.

Ivan Albano, director de la granja de grillos Italian Cricket Farm en la ciudad italiana de Turín, también insiste en que es necesario buscar unas fuentes de proteína adicionales.

Los grillos saben a nuez, mientras la harina de esos insectos sabe a avellana, asegura Albano.

El director de la granja dice tener un proyecto de cría de grillos y que pueden ser instalados en cualquier parte del mundo como misiones humanitarias

La experta de la FAO, Giulia Muir, está segura de que en un futuro los insectos comestibles ayudarán a resolver el déficit de alimentos, es por eso que sería bueno que los países europeos autorizaran desde ya consumir los insectos.

Puede ser que en los mercados hayan cada vez más productos con ingredientes invisibles producidos de insectos como, por ejemplo, harina de grillos o polvos. Sputnik