División en dirigencia magisterial: Unos, anuncian regreso a clases; otros, siguen en las calles

La discordia en el interior de la dirigencia magisterial ha aflorado en la presente etapa de la crisis generada por el paro de labores y las manifestaciones que realizan desde hace varios días los maestros y los médicos en forma conjunta.

Un sector de los profesores decidió normalizar las clases en todas sus jornadas este día. Desde ayer, dicho grupo de dirigentes afirmaron haber alcanzado un consenso.

En tal sentido, aseguraron que hoy jueves llevarían a Casa de Gobierno una propuesta para que sean derogados los decretos aprobados por el Poder Ejecutivo, los cuales dieron vida a las comisiones especiales de intervención.

Los educadores que divulgaron esa noticia sostuvieron que «la plataforma magisterial ha dado una muestra de madurez y de buena voluntad para solucionar la crisis del sector educativo».

En consonancia con dicho discurso, las autoridades de la Secretaría de Educación dijeron tener la plena convicción de llegar a importantes convenios para transformar el sistema enseñanza-aprendizaje.

Están abiertas las avenidas del diálogo y del análisis de la problemática educativa que es profunda y que requiere de soluciones concatenadas, ya que está de por medio el derecho inviolable de los niños y jóvenes a la educación, recalcaron voceros del Gobierno.

Sin embargo, los profesores que han liderado los movimientos de presión en los departamentos de Cortés, Yoro, Francisco Morazán e Intibucá, desmintieron que exista una conciliación.

Estos grupos han afirmado que continuarán en su lucha, mientras el Gobierno no retroceda en su intención de privatizar los servicios de enseñanza.

El primer paso es la cancelación de los decretos del Presidente en Consejo de Ministros que, según el criterio de los profesores opositores, hacen desaparecer la escuela pública, reducen las conquistas de los educadores y ponen en precario todo el sistema.

La mediocridad en las competencias, los altos niveles de reprobación y de repetición, así como la pobre cobertura, son problemas crónicos a los que hay que enfrentar con planificación, a juicio de los entendidos.

Los especialistas en ciencias de la educación concuerdan en que la calidad de la enseñanza-aprendizaje ha ido a menos vertiginosamente, la distribución de textos y materiales pertinentes en los centros de instrucción no existe y los programas de actualización de los profesores siguen empantanados.

Los retos gravitan principalmente alrededor de la cobertura, la metodología de evaluación, la capacidad de los docentes como facilitadores, el desarrollo de las competencias de los estudiantes y la calidad en general.

Las metas centrales para este año están propuestas, en su orden, para reducir en al menos tres por ciento el índice de repetición, disminuir en cuatro por ciento la deserción escolar y llevar de 11 a ocho por ciento el analfabetismo.

En todo caso, el plan de transformación educativa será un fracaso si no se toman las acciones pertinentes y si no es consensuada una política que privilegie la enseñanza-aprendizaje como un principio de desarrollo.