Diversas actividades tienen programadas las congregaciones católica y evangélica. Todas tienen un propósito en común: Propagar el mensaje del arrepentimiento, del amor al prójimo y de la búsqueda de Dios.

La cúpula católica incluye en su calendario el desarrollo de recitales de música sacra, el oficio de misas, según el mensaje que corresponde a la pasión, muerte y resurrección de Jesús.

En el calendario religioso también están contempladas las procesiones del Silencio, del Viacrucis, del Santo Entierro, de la Virgen de la Soledad, entre el Miércoles y Viernes Santo.

Para los días Sábado Santo y Domingo de Resurrección, se destacan en el programa vigilias pascuales, la Procesión del Encuentro con Resucitado y las misas solemnes que serán concelebradas en todas las iglesias católicas del país.

Las denominaciones evangélicas han programado, asimismo, servicios especiales y cultos regulares, con el fin de llevar su plan de salvación a todos aquéllos que tengan sed de justicia y hambre de la Palabra de Dios.

La Semana Santa es una reflexión, en esencia. Así lo han reconocido figuras destacadas de las iglesias Católica y Evangélica, cuando han llamado a meditar sobre el carácter del ser humano, el valor de la familia y exhortado a evaluar la conducta del hombre frente a sus responsabilidades cristianas.

Todo esto lleva a la pregunta si la indiferencia se impone al mandamiento de ayudar a los demás a cargar la cruz de la pobreza, de la violencia y del dolor.

Porque se trata de examinar la consciencia, honrar el sacrificio de Jesús en la cruz y abrazar el plan de salvación con el que Dios ha mostrado su amor eterno, han señalado los líderes religiosos.

Los sacerdotes y los pastores, inmersos en el significado de este tiempo, han expresado criterios armónicos: Es momento de mostrar un corazón abierto a la gracia, a la misericordia, al arrepentimiento y al amor.

La invitación es no “echar en saco roto la gracia para no morir en condenación, sino vivir para salvación”.