Entre el ocho y el diez por ciento se espera que crezca la derrama económica durante Semana Santa, en comparación con la generación de recursos en el verano del año pasado.

Las proyecciones oficiales indican que en el lapso entre el 14 y el 21 de abril, los vacacionistas dejarán un flujo entre ocho mil millones y nueve mil millones de lempiras. En 2018, la circulación fue de 7,600 millones.

Para el presente ciclo se estima una movilización de cuatro millones de personas, en contraste con tres millones y medio de veraneantes que se desplazaron entre el 23 de marzo y el 1 de abril de 2018.

Sólo el viernes, previo al inicio de la Semana Mayor, se habían movilizado cerca de 260,000 vacacionistas por los puntos de control de Tegucigalpa, San Pedro Sula, La Ceiba, Gracias Trujillo, Tela, Siguatepeque, Taulabé, Bonito Oriental y Roatán. Está previsto que una ola fuerte de veraneantes se produzca el Miércoles Santo.

En 2017, el número de vacacionistas en el feriado de verano llegó a 3.3 millones, de conformidad con los datos que retratan la actividad de la Semana Santa en los últimos dos años.

Honduras espera albergar estos días a una masa de 40,000 turistas extranjeros, especialmente de El Salvador, Guatemala, Nicaragua, Estados Unidos y Canadá.

Los sitios que reciben el mayor número de visitantes son los que tienen una oferta de sol, arena y playa: Roatán, Islas de la Bahía; Tela y La Ceiba, en Atlántida; Omoa y Santa Cruz de Yojoa, Cortés; y Trujillo, en Colón.

También se refleja un ostensible crecimiento del turismo arqueológico, las actividades de senderismo, las visitas a los lugares coloniales y el recorrido por las rutas de café y por las ciudades que albergan culturas vivas.

Durante los siete días de vacaciones se proyecta la creación de unos 25,000 puestos de trabajo temporales, vinculados directamente con la industria hotelera y turística.

Desde el fin de semana, la Comisión Nacional de Prevención en Movilizaciones Masivas (CONAPREMM), comenzó a desplegar más de 27,000 miembros de instituciones de socorro y de seguridad en más de 1,400 puntos de control y asistencia.

Este año se ha integrado el dispositivo de operación de vehículos aéreos no tripulados o drones, con el objetivo de volver más efectivas las tareas de vigilancia y reducir los eventos de tránsito con graves consecuencias.

El programa de seguridad contemplado para las vacaciones de verano está asentado sobre acciones regionales y locales en los departamentos que tradicionalmente han tenido el más alto desplazamiento de veraneantes.