La contaminación que presentan los ríos del país está en su grado superlativo.

Uno de los más importantes, el río Choluteca, con una longitud de 210 kilómetros. Como se sabe, esta corriente natural de agua nace en la montaña Yerbabuena, en Lepaterique, Francisco Morazán, y desemboca en el Golfo de Fonseca, en el Océano Pacífico.

Además de estar convertido en un insignificante filamento por causa de la sequía, el río ha crecido en su grado de contaminación, por las enormes descargas y la falta de programas de purificación.

Los expertos del Centro de Estudios de Control de Contaminantes (CESCCO), han revelado que desde hace diez años no es ejecutada una actualización del sistema de tratamiento de aguas residuales.

Las descargas que recibe el Río Choluteca son materia orgánica de origen doméstico e industrial. Cuando las temperaturas sube, se genera sulfuro de hidrógeno, un gas tóxico que desprende un hedor insoportable por demás dañino para la salud de los pobladores.

Los pobladores de la capital y sus alrededores están expuestos a condiciones contrarias al saneamiento básico como son las enfermedades causadas por acceso a agua no potable, aire contaminado y otras condiciones relacionadas.

La situación ha sido difícil de manejar, pero se volvió crítica después del paso del huracán Mitch, fenómeno éste que dejó destruidos los colectores que conducen hasta los afluentes de la capital.

Tras el paso del meteoro, nada más se logró la rehabilitación del cincuenta por ciento de la red; tampoco se avanzó en el programa de tratamiento de agua, al grado que la única planta que existe para esos efectos es la de San José de la Vega.

Los mismos estudios especializados establecen que apenas es tratado el 17 por ciento de las aguas de la ciudad con material fecal. Los planes para ampliar los procesos de eliminación de los contaminantes de este tipo han quedado en el papel.

Recientemente se habían planteado las posibilidades de instalar más plantas de procesamiento de aguas residuales y mecanismos de eliminación de la basura vertida sobre el río Choluteca, pero todas estas obras están muy lejos de ser concretadas.