El oftalmólogo descubrió la extraña situación, que se hizo viral

Una mujer de Taiwán, a quien se la identificó como “He” de 20 años, tenía un gran dolor en uno de sus ojos y no paraba de lagrimear. Pensó que era infección, motivo por el que acudió al Hospital Universitario Fooyin, en Pingtung, para que la revisen. Cuando le dijeron el motivo, no lo podía creer.

Según información del Diario el Clarín, el oftalmológo descubrió con la ayuda de un microscopio que bajo su parpado se movían las diminutas patas de una abeja. Lo que al principio parecía ser una sola, terminaron siendo cuatro y se estaban alimentando de sus lágrimas.

“Ella no podía cerrar los ojos por completo. Miré con un microscopio y vi algo negro que parecía una pata de insecto”, dijo a la BBC el doctor Hong Chi Ting. Y siguió: “Agarré la pata y muy lentamente saqué una, luego vi otra, y otra y otra. Todavía estaban intactas y todas estaban vivas”.

En este sentido, contó que nunca antes habían visto un caso similar. Los insectos que se le anidaron en el ojo a la paciente eran una especie de halíctidos, conocida como “abejas del sudor” porque son atraídas por la transpiración, de la que se alimentan. Miden entre 4 y 10 milímetros de largo y están repartidas por todo el mundo.

En cuanto a cómo sucedió, He contó que estaba visitando y limpiando la tumba de un pariente cuando comenzó a perder parte de la visión. “Yo estaba en cuclillas, arrancando malas hierbas. Sentí el viento soplar y algo se metió en mi ojo, pero pensé que era arena. Me limpié el ojo con agua, pero me empezó a doler mucho, un dolor agudo, con mucho lagrimeo”, relató.

Según The Guardian, la joven se salvó porque en ningún momento se frotó los ojos. Ya fue dada de alta y los médicos confían en su completa recuperación. En cuanto a las abejas, según las declaraciones de Hong, sobrevivieron a la intervención y fueron enviadas a un centro de investigación.

CD.