Los dramaturgos del mundo celebran cada 27 de marzo el Día Internacional del Teatro.

En Honduras la historia del teatro se remonta al periodo prehispánico con los rituales que realizaban los pueblos indígenas como Los Mayas.

Ya en el periodo colonial se tienen referencias de presentaciones como la realizada en 1750, en el atrio de la iglesia Inmaculada Concepción de Comayagua, donde se montó la obra “El Diablo Cojuelo”, del dramaturgo español Luis Vélez.

Actualmente, entre  las compañías teatrales más reconocidas del país figuran: La Fragua, El Circulo Teatral Sampedrano, La Siembra de Santa Bárbara y los grupos Memorias y Bambú de Tegucigalpa.

Tegucigalpa se ha consolidado como la sede de grandes escenarios de la dramaturgia nacional.

Desde hace más de 100 años, el teatro nacional Manuel Bonilla es el principal escenario donde todos los exponentes de las tablas desean presentar sus interpretaciones.

Ubicado en el barrio abajo frente al Parque Herrera, el Manuel Bonilla ha sido el escaparate donde desde 1915 se han desarrollado las artes escénicas.

Otro recinto que mantiene viva la pasión por la dramaturgia de los capitalinos, es el teatro Memorias.

De la mano de su director Tito Ochoa, este grupo teatral realiza el montaje de grandes obras de manera ininterrumpida de jueves a sábado desde 2013.

Un poco más alejado del centro de la ciudad, pero muy cerca el corazón del público, se encuentra el Centro Cultural Bambú. En la calle principal de la colonia Alameda, se encuentra la sede del grupo teatral del mismo nombre, que tiene una trayectoria de 29 años.

Los escenarios del centro histórico de Tegucigalpa se han consolidado con un nuevo espacio: la Casa Cultural Boca Loba, que abrió sus puertas en diciembre de 2017.

Es en estos espacios es donde se configura y expone la expresión teatral de la capital.

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