La semana recién pasada fue conformada y entró en operación la Fuerza de Seguridad en Apoyo al Sector Transporte, con la intención de quebrantar las bandas criminales que han sembrado el terror en el rubro.

El grupo especializado inició sus acciones con todo tipo de discursos elocuentes, programas ruidosos y una serie de acciones dirigidos a crear expectativas más allá de los verdaderos alcances del operativo.

Según lo que se ha hecho del conocimiento de nosotros, los hondureños, el grupo de agentes incrementará su membresía hasta alcanzar los 500 hombres y extenderá su radio de acción a otras ciudades vulnerables.

Los ataques del hampa en perjuicio de los operadores y de los usuarios se han intensificado. El cobro del impuesto de guerra, los asaltos a mano armada y los asesinatos, han estado a la orden del día.

También es cierto que en la actividad del transporte se han enraizado verdaderas mafias y tomado vida grupos infiltrados formados por los mismos miembros del rubro.

Bien tarde se ha procedido a integrar una nueva fuerza enfilada a desequilibrar a las células que diseminaron la zozobra y el pánico entre los actores del sector transporte.

Desde hace tres años, el Gobierno había anunciado que construiría una ofensiva dirigida a detener la inseguridad en las rutas más sensibles y en las zonas con mayor presencia de los grupos delictivos.

En 2016, funcionarios de rango superior de la Administración Central anunciaron que la Policía Nacional y la Policía Militar iban a unir esfuerzos para focalizar las rutas del transporte y brindar seguridad en aquellos lugares más impactados por la delincuencia.

Las acciones no fueron llevadas a la práctica y la situación se agravó aún más desde esa fecha. En 2017 y 2018, los transportistas desarrollaron nuevas jornadas, con el fin de exigir que fuesen adoptadas disposiciones drásticas contra las bandas que siembran el pánico en el sector.

La Fuerza de Seguridad para el Transporte Urbano que ha sido conformada es un nuevo esfuerzo tendiente a sacar de circulación a los antisociales que implantan el terror en el rubro.

¡Ojalá y no sea una mascarada más, una llamarada de tusa, o una coyuntura tomada al vacío!