Los habitantes de San Pedro Sula han incrementado la demanda de agua; en sentido contrario, el caudal de las cuencas ha disminuido notablemente.

La Organización Mundial de la Salud ha determinado que el consumo mínimo de agua por cada habitante es de 100 litros al día; sin embargo, los sampedranos consumen entre 300 y 400 litros; esto es, tres o cuatro veces más de lo indicado y razonable.

Se sabe que San Pedro Sula se abastece de aguas superficiales en un 40 por ciento y de fuentes subterráneas o de pozos en un 60 por ciento, pero en la época más intensa de verano como la presente, el caudal cae en un 30 por ciento.

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