Ante un milagro divino (bueno no tan divino) el pastor mediante sus rezos revive a un muerto (bueno no tan muerto) …

El pastor en cuestión es Alph Lukau, un pastor evangélico que imparte sus enseñanzas en Johannesburgo, Sudáfrica.

Están todos reunidos ante el cuerpo del difunto, el pastor se acerca (impecable, miren el reloj…). Ante la mirada de supuestos familiares y feligreses pide que lleven el féretro. Cuando está junto a él, empieza a orar y les solicita a los asistentes que lo sigan en su alabanza.

De repente y gracias a la ayuda “el Señor”, el joven difunto (¡…esta más vivo que yo!!!), resucita y se le levanta del cajón.

Pero como si esto no fuera poco, el joven Elliot, es llevado hacia el altar en donde camina con una mezcla de zombi y paspado…

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