Pago de tributos y nuevo esquema de facturación

Este día entra en vigencia el nuevo sistema de facturación que obliga a los contribuyentes a utilizar documentos fiscales con información agregada acerca de los descuentos otorgados a los clientes.

La disposición ha generado descontento entre los empresarios, quienes arguyen que -en el fondo- lo que busca el Servicio de Administración de Rentas (SAR), es limitar los beneficios concedidos a los compradores y extender el cobro de impuestos sobre los montos dados en rebaja.

Los inversionistas han condenado la frecuencia con que la institución encargada de la recaudación de impuestos ha introducido cambios en los formatos de declaración de impuestos.

De hecho, los pequeños y medianos emprendimientos estiman que el cambio de los documentos y su ajuste a las nuevas exigencias del sistema de facturación, implicará en su perjuicio la erogación de alrededor de nueve millones de lempiras, una cantidad que se elevaría a lo sumo en el caso de las grandes empresas.

Las autoridades de la cuestionada institución han salido en defensa de la imposición de nuevas reglas fiscales, bajo el pretexto de que es necesario volver transparentes los reportes de descuentos otorgados por los obligados tributarios.

Indistintamente de los señalamientos recíprocos que presentan a los funcionarios de la SAR como gestores de una persecución fiscal y que coloca a los empresarios como buscadores de alternativas de evasión, la política tributaria del país está en entredicho.

Las medidas que han sido puestas en vigencia para garantizar el cumplimiento de las responsabilidades tributarias y ejercer un mejor control sobre tales, han debido ser sometidas a análisis más extensos y concordantes con la realidad fiscal del país.

Por esta virtud es que las desavenencias entre los empresarios y la administración de rentas han sido periódicas y sostenidas alrededor de diversos puntos del esquema tributario que no encajan, porque no han sido pensados ni razonados suficientemente en sus alcances.

Brotan las dudas si lo que está detrás de las modificaciones en el método de pago de tributos, yace la desesperación del régimen actual por obtener recursos de donde no hay para robustecer las finanzas.

Por encima de la postura inflexible de quienes dirigen la entidad recaudadora de tributos, de las políticas fiscales de la Administración Central del Gobierno y de los reclamos de los empresarios tendientes a crear un ambiente favorable a la inversión y a la competitividad, lo que conviene es que todo el aparato de captación de ingresos, no sólo el nuevo esquema de facturación, sea revisado y que sus consecuencias sean analizadas integralmente.