¡ Insólito !

Perturbación ha generado el episodio de un hombre que el jueves recién pasado logró ingresar armado en el Hospital Escuela de Tegucigalpa, con la misión de ultimar a pacientes internosen la sala de emergencias del principal centro asistencial público del país.

El sujeto no consumó el hecho en perjuicio de quienes-se informó-había herido horas antes. Y frente al cometido fracasado, decidió quitarse la vida con la misma arma de fuego con la que había llegado a la zona restringida.

Muchas preguntas han quedado sin respuesta: ¿Cómo entró este individuo en la sala de emergencias del Hospital Escuela? ¿Cómo se explica que los encargados de la seguridad no hayan detectado que el hombre portaba un arma de fuego y que, sin problema alguno, éste haya avanzado hasta donde se encuentran los enfermos en condición delicada?

Una interrogante adicional: ¿Qué medidas han tomado las autoridades del Hospital Escuela para elevar los niveles de control y mejorar los servicios que prestan los guardias de seguridad privada?

Porque si hay algo que caracteriza a estos señores es su trato grosero, su displicencia, su desinterés y los abusos que cometen en perjuicio de los enfermos y de los familiares de éstos.

Con sus excepciones, los hombres que están a cargo de lavigilancia en el Hospital Escuela actúan hasta con saña, sin sensibilidad ni compasión para con sus prójimos.

Jamás se compadecen de los familiares que diariamente elevan sus súplicas para que se les permita obtener información acerca del estado de sus enfermos.

El incidente ocurrido hace unos días, deja en claro que en el Hospital Escuela la integridad de las personas está en riesgo. Allí entran con vía libre los individuos que están armados y con licencia para matar, pero el acceso está restringido para los enfermos y sus deudos.

¡ Quécontradicción más terrible y qué situación más deplorable !

La calidad de la atención asistencial es pésima, faltan médicos especialistas, el abastecimiento de medicinas e insumos es insuficiente y la mora quirúrgica es gigantesca.

La seguridad es nula y el trato deshumanizado es el común denominador en el Hospital Escuela. La población enferma y pobre de Honduras reclama justicia y dignidad.

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