Tomado de Elsalvador.com

México permitirá que salvadoreños y hondureños tengan la posibilidad de sumarse al mercado laboral del sur mexicano con la Tarjeta de Visitante Fronterizo y Tarjeta de Trabajador Fronterizo, que anteriormente únicamente se brindaban a sus países vecinos, Guatemala y Belice.

“Con estas dos herramientas y el mapa de desarrollo (para la zona sur de México) estaremos avanzando a una dinámica regional más fuerte”, destacó ayer en una conferencia Tonatiuh Guillén, Comisionado del Instituto Nacional de Migración de México.

Con dichas tarjetas los salvadoreños y hondureños podrán desempeñarse laboralmente en áreas agropecuaria, servicios, construcción, turismo y proyectos de Gobierno previstos para la zona, obteniendo salarios competitivos.

La región sur fronteriza donde podrán trabajar abarca los estados de Quintana Roo, Campeche, Tabasco, Chiapas y Oaxaca.

La entrada en vigor de estas tarjetas contempla reformas legislativas, que deben ser aprobadas en el congreso mexicano, lo cual podría demorar seis meses, pero el proceso ya inició y no se prevén obstáculos, según Guillén.

La estrategia migratoria de la nueva administración gubernamental mexicana contempla los componentes de derechos humanos, el desarrollo social y económico.

“Sobre esa base buscaremos la manera de que quienes quieran permanecer en México, trabajar y formar parte de este proyecto puedan hacerlo. En definitiva es un trato humanitario”, enfatizó.

Cifras oficiales de México indican que existe ya un mercado laboral grande en la región transfronteriza de México y Guatemala, cada año hay unos 700 mil cruces desde Guatemala, por razones laborales.

México tiene un plan de desarrollo para el sur del país, que se ejecutará en cooperación con desarrollo para los países del norte de Centroamérica.

Estos proyectos encierran obras como el tren Maya, el corredor transísmico que conectará al Pacífico con Atlántico mexicano, construcción de una gran refinería en Tabasco e iniciativas de inversión para zonas del sur mexicano que reciben mayor flujo de migrantes procedentes de Centro América.

“Hay un enfoque para que el sur del país se convierta cada vez más en una dinámica de crecimiento económico, articulada con el norte de Centroamérica”, detalló Guillén.

En ese escenario de dinamización económica y de inversión es en que consideran que el factor de movilidad de las personas (migración) puede abonar, apuntó Guillén.

Guillén compartió además que atender de manera humanitaria con alimentos y estadía, a los integrantes de las caravanas de migrantes que han transitado por México, representa un costo diario de entre $25 y $30.

Sin embargo la política migratoria de la nueva administración de México contempla continuar atendiendo al flujo de personas, a pesar del costo económico.

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