En tres departamentos se concentra el flujo de remesas enviadas por los hondureños que viven en el extranjero, particularmente los que se ganan la vida en Estados Unidos.

Los recursos, producto del esfuerzo de los compatriotas que brindan su fuerza de trabajo en el exterior, vienen dirigidos -en su mayor parte- a las zonas norte y central.

Se estima que el 23 por ciento tiene como destino el departamento de Cortés, el 18 por ciento llega a Francisco Morazán, y el 14 por ciento es focalizado en Atlántida.

Un informe del Banco Central señala que, al corte de octubre, el país recibió 3,900 millones de dólares y las proyecciones indican que el ingreso de remesas llegará a 4,500 millones de dólares, al término de 2018.

Los mismos reportes establecen que si tales previsiones se cumplen, el envío de divisas por parte de los emigrantes se incrementaría en unos 200 millones de dólares, puesto que Honduras registró un monto de 4,300 millones de dólares en 2017.

Según las estimaciones más positivas, Honduras podría captar hasta 5,000 millones de dólares al concluir 2018; es decir, una elevación de 14 por ciento en comparación con el período pasado.

Las remesas representan más del 20 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), de Honduras. En términos llanos, significa que dos de cada diez dólares generados para la economía hondureña provienen de los emigrantes.

Son ellos quienes han contribuido esencialmente a sostener el aparato económico, fortalecer su ritmo de crecimiento y mantener la tasa cambiaria del lempira frente a la divisa estadounidense.

La contribución de las remesas a la formación del Producto Interno Bruto, es mucho más elevada que la exportación de bienes a diferentes mercados.

Además, constituyen más del 40 por ciento de todas las divisas recibidas por actividades económicas en sus rubros más diversificados, enfatizan los informes de organismos que estudian el comportamiento de los indicadores de las finanzas públicas.

Los análisis elaborados por la institución rectora de la política cambiaria, monetaria y crediticia, resaltan que los hondureños envían un promedio de 400 dólares mensuales que respaldan la economía familiar y los niveles de circulante en el país.

Honduras ocupa el tercer lugar entre los países del área que son receptores de divisas. Los primeros dos escalones los ocupan Guatemala con ocho mil millones de dólares y El Salvador, con alrededor de cinco mil millones de dólares anuales.

Desde 2010, la entrada de remesas se ha incrementado en un 60 por ciento. El flujo ha pasado de 2,594 millones de dólares a 4,300, que es la cifra reportada en 2017 y que podría elevarse a 4,500 al cierre del presente año.

 

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