Los pies de los primates tienen la capacidad de agarrar objetos. Pero los humanos la perdimos al volvernos bípedos.

La capacidad para caminar en una postura bípeda fue un elemento esencial para la evolución de nuestra especie. Pero, cuando y como se produjo esa adaptación, sigue siendo un tema de estudio.

Para intentar arrojar algo más de luz sobre esta cuestión, un equipo del Instituto Catalán de Paleontología Miquel Crusafont (Sabadell), ha realizado un estudio en el que ha comparado las articulaciones de la base de los dedos de los pies de diferentes especies, desde los homininos más antiguos hasta los humanos modernos, pasando por gorilas, orangutanes y chimpancés.

Y lo que descubrieron fue que el hominino más antiguo, el Ardipithecus ramidus, ya presentaba adaptaciones que favorecían el bipedismo.

Pero también comprobaron que el dedo gordo del pie evolucionó mucho más tarde que el resto, y que conservó cu capacidad prensil hasta hace unos 2 millones de años, coincidiendo con la aparición de los humanos modernos.

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