La naturaleza es caprichosa y frente a su comportamiento errático, lo único que queda es esperar que se cumplan las proyecciones, preferentemente las que tocan a la productividad de la tierra.

La carta climática señala que el régimen de lluvias en relación con las expectativas agrícolas será regular este año, a diferencia de los períodos anteriores cuando la sequía prolongada echó a perder las cosechas.

Los expertos en meteorología han proyectado que el modelo de precipitaciones de este año será más regular. Las lluvias se presentarán en la zona sur en la primera semana de mayo.

Posteriormente, a partir del 11 de mayo, la lluvia llegará a los departamentos de la parte occidental, entre los que se encuentran Santa Bárbara, Copán, Ocotepeque, Lempira e Intibucá.

En la zona central, en los términos de Comayagua, La Paz y Francisco Morazán, los labriegos esperan que el patrón de lluvias esté en vigencia desde el 16 del mes entrante.

Y en lo que toca a las áreas de vocación agrícola de El Paraíso y Olancho, el período de invierno ingresará en propiedad a partir del 21 de mayo, indican los estudios meteorológicos.

Para la zona norte, específicamente los departamentos de Colón, Atlántida, Yoro y Cortés, se proyecta que la temporada lluviosa se active en la primera semana de junio.

Si todo sale como está pronosticado y el modelo de las precipitaciones pluviales no sufre cambios, serán cultivadas entre 600 mil y 700 mil manzanas de maíz, frijoles y arroz.

El cultivo de granos básicos está planificado para un rendimiento cercano a los 18 millones de quintales para suplir las necesidades del mercado interno.

Se espera que la siega de maíz llegue a 13 millones de quintales, pero la demanda es de 17 millones de quintales. Se presume que este año el rubro del arroz tendrá un rendimiento de 1.8 millones, un volumen debajo de la necesidad de consumo, estimada en 3.8 millones de quintales.

En el caso de los frijoles, se trata del único rubro donde existe autosuficiencia, porque los requerimientos de este grano básico rondan los dos millones 300 mil quintales, pero la cosecha estimada es arriba de los tres millones de quintales.

El Gobierno tiene previsto destinar alrededor de cien millones de lempiras para la asistencia a los productores en los ciclos de primera, postrera y postrera tardía.