El bosque hondureño es abrasado intensamente, en una indicación de que es uno de los países del área donde los recursos forestales son destruidos con mayor celeridad.

Desde la primera semana de abril a la fecha; es decir, en un plazo de apenas 20 días, la superficie consumida por las llamas pasó de 12,000 a 36,700 hectáreas, un incremento del 200 por ciento.

Un informe de los cuerpos responsables de la conservación de los recursos forestales, revela que solamente en el Distrito Central se han registrado a la fecha 145 incendios forestales sin contar los siniestros en zacateras.

En casi cuatro meses contados de este año, la capital reporta 4,500 hectáreas quemadas, indicaron fuentes del Instituto de Conservación Forestal

En lo que ha transcurrido de 2018, 36,750 hectáreas de bosque han sido arrasadas por el fuego a nivel nacional en 615 incendios, lo que significa que Honduras se convierte rápidamente en un desierto.

Los sitios más afectados son Puerto Lempira, Gracias a Dios, con 14,000 hectáreas destruidas y 31 incendios. Siguen el Distrito Central en Francisco Morazán y los departamentos de Olancho y Yoro.

La semana que concluyó se informó acerca de un sujeto que fue condenado por meterle fuego a una zona boscosa. Se trata del tercer hombre sentenciado por el delito.

Desde que la Ley Forestal, Áreas Protegidas y Vida Silvestre fue publicada en el diario oficial La Gaceta, solamente dos sentencias condenatorias habían sido emitidas por el delito ambiental de quema de bosque.

Datos proporcionados por la Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente, señala que ocho sujetos podrían ser sentenciados en breve por delitos forestales.

A la fecha, los incendios forestales representan una pérdida cuantificada en 730 millones de lempiras y daños invaluables para el ecosistema nacional por sus efectos sobre los recursos del agua y del suelo.