Ha venido en aumento el reclamo de los derechohabientes que a diario se presentan al Seguro Social para solicitar los medicamentos prescritos, pero se encuentran con que las farmacias están desabastecidas.

El malestar es mayormente notorio entre los pacientes diabéticos e hipertensos que componen el grueso de la población con problemas de base.

Los enfermos con diagnóstico de diabetes o de alta presión arterial denunciaron que han abandonado su tratamiento y financiado por su cuenta los fármacos que necesitan, debido a que no tienen alcance a los mismos.

La desventura es mayor en el caso de los que han dado positivo para diversos tipos de cáncer u otras enfermedades graves. No tienen opción a seguir el protocolo médico, pues no hay medicamentos para siquiera aliviar su estado.

Información recabada por HRN, pone al descubierto que en la lista de abastecimiento del Seguro Social apenas están disponibles 24 medicinas, la mayoría antibióticos, antialérgicos, analgésicos y para la disminución de la ansiedad y fortalecimiento del sistema inmunológico.

De este cuadro de medicamentos, solamente dos están en existencia para tratar a los pacientes hipertensos y ninguno para los que presentan problemas a causa de altos niveles de azúcar en la sangre.

El 12 por ciento del cuadro de medicinas en existencia son utilizadas para complicaciones cardíacas, el ocho por ciento están recetados para tratar la ansiedad, y el 76 por ciento corresponden a la familia de sustancias prescritas para calmar dolores simples, abordar las infecciones bacterianas y aliviar las reacciones alérgicas.

En el momento más convulso, cuando empezaron a trascender los detalles de la estafa fraguada por el ex director, Mario Zelaya, y sus cómplices, los pacientes sufrieron las consecuencias de ese crimen en carne viva.

De un cuadro básico compuesto por más de 70 fármacos, apenas había suministro de una docena de medicamentos. De entonces a la fecha, el problema de abastecimiento de medicinas no ha podido ser superado o, al menos, disminuido.

El Colegio Médico de Honduras ha denunciado que el Seguro Social presenta un cuadro de calamidad sin precedentes, condicionado preferentemente por la falta de medicinas.

De acuerdo con lo documentado por ese organismo gremial, en este momento el déficit es de alrededor de 40 tipos de medicinas una situación que los facultativos sospechan que ha sido creada con intereses malintencionados.

Los doctores organizados y sectores de la sociedad civil han demandado que se realice una revisión detenida del decreto publicado en el diario La Gaceta, el cual permite la distribución y venta de medicinas por la vía privada.

A juicio de estos segmentos, la normativa que da pie para la creación de fideicomisos sólo demuestra que en el país está vigente una estrategia deliberada para privatizar la adquisición y distribución de medicamentos.

Los líderes sindicales del Seguro Social pusieron al descubierto recientemente que la institución tiene una carencia de por lo menos 45 medicamentos.

Para no variar las malas prácticas, la Comisión Interventora ha sido emplazada por el Colegio Médico, dirigentes obreros y entes de la sociedad civil por la vigencia de planes de compra directa de medicamentos sin los niveles de transparencia pertinentes.

Los interventores tienen un discurso diferente. Se defienden a escudo y espada. Han declarado los señores que tienen las riendas de la descalabrada institución que el abastecimiento de medicinas es aceptable.

Hasta el primer semestre del año pasado, los cuestionados funcionarios afirmaban que se había aplicado una inyección de 90 millones de lempiras para llevar el cuadro de abastecimiento a un 80 por ciento.

La realidad es distinta. Los pacientes no tienen medicamentos a disposición para tratar sus padecimientos. ¿Pretenden los interventores contrastar la verdad contra mentira?

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