Honduras abre el telón a la literatura entre los siglos XIX y XX


Sin marcar un tiempo determinado para impulsar su creatividad  imaginaria, son muchos los hondureños talentosos como poetas, novelistas y narradores que han puesto un grano de arena para lograr que la literatura hondureña saliera a la luz.

Sin  duda alguna la retórica hondureña ha estado presente en la vida de niños, jóvenes y hasta de adultos lográndolos sumergir en mundos reales y subreales.

Desde un inicio la literatura nacional ha estado marcada por grandes e inolvidables obras en sintonía con el pasado, presente y futuro.

Marcando historia entre el siglo XIX (19) y XX (20)

Entre la etapa del siglo  XIX y XX los escritores, poetas y narradores mantenían una línea literal  de “Romanticismo” ligado al tema revolucionario que contrapuso la realidad con el ideal.

1.”Prisión Verde”

La novela “Prisión Verde”, fue escrita por el reconocido escritor y periodista Ramón Amaya Amador, la cual marcó y marcará la vida estudiantil de niños y jóvenes. Es la obra más reconocida aunque también es el creador de las novelas Amanecer, El Indio Sánchez, Bajo el signo de la paz, Constructores, El Señor de la cierra, entre otras.

Amaya Amador nació en Olanchito, Yoro  el 29 de abril de 1916 y falleció en un  accidente aéreo en Eslovaquia el 24 de noviembre de 1966.

2. ” Bajo el Chubasco”

Novela de carácter político-social publicada en dos tomos “Bajo el Chubasco” escrita por Carlos Izaguirre, quien nació en Tegucigalpa en 1885. Fue su obra más famosa.

Además de las obras “Inquietudes”, “Readaptaciones y Cambios”, “Desiertos y Campiñas”, “Sonetos y Prosas”, el poemario “Nieblas”, las novelas “Alturas y Abismos”.

3. “Fábulas” por Luis Andrés Zúñiga

 “La Cigarra y la Lechuza” 


 “La Cigarra y la Lechuza” 

Importunaba una cigarra con su ruido insoportable a la lechuza, acostumbraba a buscar su alimento en las tinieblas y a dormir de día en el hueco de una rama. Rogóle la lechuza que se callara, y aquélla se puso a cantar con más fuerza; volvió a suplicar de nuevo, y la cigarra se excitó más todavía.

Viendo la lechuza que ya no le quedaba ningún recurso y que sus ruegos eran despreciados, atacó a la habladora con este engaño:

—Ya que no me dejan dormir tus cantos, que parecen sonidos de la cítara de Apolo, tengo el deseo de beber el néctar que Palas me ha regalado ha poco; si no te molesta, ven, lo beberemos juntos.

La cigarra, abrasada por la sed, en cuanto oyó alabar su voz voló ávida a la cita. Salió la lechuza de su nido, persiguió a la incauta y le dio muerte.

Moraleja: Quien no sabe ser complaciente encuentra casi siempre el castigo de su soberbia. 

 “El Cuervo y la Zorra”


“El Cuervo y la Zorra”

Sobre un árbol, un Cuervo presumido tenía con el pico un queso asido. La zorra, que lo olía y codiciaba astuta, de esta suerte le apremiaba:

—Adiós, señor don Cuervo, muy buen día. Qué hermoso y qué galán. Usted sería el Fénix de estos bosques, si supiese que a su pluma su voz correspondiese. Con esto el Cuervo se envanece tanto, que emprende hacer alarde de su canto. Abre el pico anchuroso, el queso suelta; atrapolo la zorra y, desenvuelta, le dice: —Sepa usted, buen caballero, que todo lisonjero vive a expensas de aquel que oído le presta. Bien vale un queso una lección como ésta. Avergonzado el Cuervo y confundido, juró, aunque tarde, ser más precavido. 

“La Basura”


“La Basura”

Ved, cómo me remonto a gran altura—
Decía con orgullo una basura
Mirando a la ciudad muy bajo de ella;
Y como el viento que la alzó seguía,
Más henchida de orgullo repetía:
—¡De abajo me verán como una estrella!

Un ave que cruzaba el firmamento,
La oyó y le dijo con burlón acento:
—Tus ímpetus modera y ten cordura,
Que el viento que te alzó muy poco dura,
Y cuando cese de soplar el viento
Volverás a la tierra a ser basura.

Escritas por Luis Andrés Zúñiga, quien  nació en la ciudad de Comayagüela en el año de 1878. En Honduras formó parte del segundo y tercer círculo de intelectuales La Juventud Hondureña y Ateneo de Honduras, respectivamente. Fue director de la Biblioteca y Archivos Nacionales.

4. “Blanca Olmedo” La novela escrita por Lucila Gamero de Medina, quien fue la primera mujer en hacer la producción de una novela sólida.

Con esta obra literaria Gamero atrajo la atención de las mujeres de su época, por ser una historia romántica.

Nació en Danlí el 12 de junio de 1873, y murió en la misma ciudad en el año 1964.

5. “El Vampiro” y “El Fantasma Blanco”

Famosas y reconocidas obras durante su época,  fueron escritas por José Froylán de Jesús Turcios Canelas, quien  nació el 7 de julio de 1875 en Juticalpa y murió el 19 de noviembre de 1943 en Costa Rica.

También fue el creador de las obras Mariposas (1895), Renglones (1899) y  Hojas de otoño (1905).

6. “Turbide” y “Varón de Dios” del talentoso escritor Rafael Heliodoro Valle, quien nació en Tegucigalpa en 1891 y falleció en México, 1959.

Nueva era 

Con tres poemas famosos denominados “Pegaso”, “Pesca de Sirenas” y “La Araña”, y de más obras Juan Ramón Molina abre paso a la literatura moderna del siglo XX (20), por lo que se colocó como un escritor más universal. 

En la nueva generación de novelistas modernos prevalecen obras como “El Silencio quedó atrás” (Testimonios de la huelga bananera de 1954) del escritor Marvin Barahona.

“Antología del Cuento Universal” del escritor y catedrático de la Universidad Nacional Autónoma de  Honduras Jorge Luis Oviedo.

La obra literaria “Cuando las tarántulas atacan”, ha tenido una gran aceptación por ser basada en la vida real escrita por el periodista y ensayista hondureño Longino Becerra

En dicha obra se narran las persecuciones y desapariciones forzosas durante la década fatídica de los años 80 en Honduras.

Se destacan algunas obras reconocidas y aún falta por descubrir más talento hondureño.