El mal tiempo trajo un saldo nefasto para Honduras por la pérdida de vidas y los perjuicios en el aparato productivo, pero también arrastra una factura alta por los daños en la infraestructura.

Un informe levantado por la empresa privada enumera que las inundaciones, los derrumbes, los deslizamientos y otros fenómenos dejaron su marca en la infraestructura de siete departamentos.

En Choluteca se produjo la caída del puente Bailey que comunicaba Apacilagua y Orocuina, igual como la interrupción del paso hacia Concepción de María, siempre en ese departamento del sur.

Está en proceso la evaluación y verificación del daño ocasionado por los embates de la naturaleza en la losa del puente sobre el Río Grande en Nacaome Valle.

En Francisco Morazán, los derrumbes y el desbordamiento de quebradas ocasionaron situaciones de emergencia que cobraron la vida de una persona y multiplicaron el porcentaje de la población en vulnerabilidad.

Pasaron varias horas para que fueran rehabilitados los accesos a San Miguelito y Reitoca, y conectado varios tramos de la carretera entre Tegucigalpa y Danlí, que fueron bloqueados por los derrumbes.

Se agrega el desbordamiento sobre la carretera a Valle de Ángeles, así como los daños ocasionados en ciertos trechos de El Zamorano y Tatumbla, siempre en Francisco Morazán.

En el departamento de La Paz, el trecho que une con Marcala presentó daños, mientras que en Valle se destaca el detrimento que sufrió el cruce hacia Aramecina.

En Yoro se vio interrumpido el paso hacia Olanchito y Jocón. En El Paraíso se registró un derrumbe a la altura de La Soledad y, en Olancho, el trastorno climático dejó incomunicadas 15 comunidades por la obstrucción de la carretera.

Todos los daños ocasionados por la Tormenta Tropical 14 no han sido cuantificados en su totalidad. Lo que Sí es conocido es que el grado de vulnerabilidad de Honduras es mayor.

Los informes de organismos internacionales revelan que, históricamente, los mayores esfuerzos en Honduras han sido orientados a la reconstrucción de la infraestructura, aproximadamente el 85 por ciento de los gastos programados para la etapa posterior a los desastres naturales.

 

 

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