¿Hay que beber ocho vasos de agua al día? ¿Es mejor el azúcar moreno que el blanco? ¿El pan integral engorda menos? ¿Cuál es la dieta más efectiva? ¿La carne está llena de antobióticos y hormonas? JM Mulet recibe cada día decenas de preguntas como estas en su blog, Tomate con genes.

Muchas de ellas se repiten como el ajo y otras nacen al calor de las modas y los vaivenes que surgen alrededor de la nutrición y la alimentación. Convencido de que en una nevera caben muchas leyendas urbanasMulet, doctor en Bioquímica y Biología molecular, ha publicado ¿Qué es comer sano?, su segundo libro dedicado a la alimentación tras el éxito de ‘Comer sin miedo’.

“Tenemos mucha información de internet pero poco filtro. Hay mucha basura y gran parte de la información que la gente da por cierta no lo es. No saber filtrar esos datos afecta a nuestra salud”, asegura. Mulet empezó a recopilar y le salieron 101 mitos, los más comunes y los que más dudas generan, “pero podría haber hecho 200 o 300”, reconoce.

Las más habituales tienen que ver con los llamados ‘cinco venenos blancos’: el azúcar, la sal, la harina, el arroz y la leche; las dietas (“la gente hace burradas, como hincharse a batidos de proteínas”) o la creencia de que nuestros abuelos comían mejor que nosotros.

A lo largo de 13 capítulos el científico da respuesta a qué es comer sano, que se resume en “comer de todo, sobre todo fruta y verdura, más pescado y menos carne roja y evitar la bollería y el alcohol”, y aclara dudas de forma precisa sin renunciar a la ironía ni al rigor científico.

Por ejemplo, una de sus preferidas es la que tiene que ver con el sabor de los tomates. “Esa me encanta. Me lo comentan cada dos por tres, que los tomates no saben a tomate ¿Y a qué saben entonces? ¿A bacalao? La clave está en la maduración. El tomate bueno no ha desaparecido, pero si te lo compras en enero sabes que lo han madurado en cámara”, explica.

También es muy recurrente la creencia de que nuestros abuelos comían mejor que nosotros, cosa que niega rotundamente: “Ahora tenemos más variedad que nunca, pero seguimos añorando los alimentos antiguos, que no eran mejores, eran diferentes, pero no mejores. En los años 40 y 50 había enfermedades derivadas de una mala alimentación, porque la dieta no era completa.

Y tampoco es cierto que las verduras no tenían pesticidas, al revés, no había ningún control. Si ves un libro de agroquímica de los 50 valía todo, se echaba de todo, ahora no pasarían los controles de calidad”, cuenta.

Algunos mitos y dudas

  • La leche es mala porque ningún animal bebe leche en su edad adulta. Falso. Es tan fácil como ponerle un plato con leche a un gato o un perro ¡Sorpresa!, se la bebe y no cae envenenado entre terribles retortijones. Es cierto que enla naturaleza ningún animal bebe leche en su edad adulta, pero es que nosotros no somos animales salvajes. Tampoco ningún animal cocina paellas ni bacalao al pilpil y nadie utiliza eso como argumento para decir que estos platos arquetípicos de la gastronomía popular son malos.
  • ¿Hay productos lácteos que activan el sistema inmune? No. La realidad es que ningún lácteo tienen efecto en el sistema inmune, por mucho que lleve bacterias con nombre en latín.
  • La leche cruda es mejor. Falso y muy peligroso. La leche es un alimento muy inestable donde los microorganismos patógenos crecen con facilidad. Durante mucho tiempo gran parte de la mortalidad infantil se debía a problemas sanitarios relacionados con la leche.
  • Una dieta sin gluten es mejor para la salud. Falso. Muy falso. Una persona que no sea celiaca no va a tener ninguna ventaja por consumir una dieta sin gluten, al margen de la frivolidad de impostar una enfermedad que puede ser grava. Es como seguir una dieta para diabéticos sin serlo.
  • El azúcar moreno es mejor que el blanco. Falso. Los pocos minerales y vitaminas de más que lleva el azúcar moreno respecto al blanco no son significativos y los podemos conseguir en otros alimentos sin tomar tanto azúcar.
  • Los productos ‘light’ no engordan. Falso. Lo que el consumidor medio suele hacer es ponerse el doble o el triple de cantidad asumiendo erróneamente que no engorda. Solo es efectivo si comes la misma cantidad que ingieres con el producto convencional o, mejor aún, si no te lo comes. La mayonesa, los embutidos y muchos productos ‘light’ son absolutamente prescindibles de la dieta.
  • El pescado de piscifactoría es peor. Falso. Cuando nos comemos un filete de ternera gallega o una loncha de jamón de pata negra nadie repara en el hecho de que son animales que también han sido criados. Las piscifactorías son una forma de conseguir un aporte de pescado a un precio razonable sin afectar a las reservas naturales de recursos pesqueros.
  • Al ganado le ponen hormonas y antibióticos para que crezca más rápido. Depende del país en qué vivas. En Europa el uso de hormonas para el crecimiento está prohibido desde hace bastante tiempo pero no es el caso de Estados Unidos. El uso de antibióticos fue verdad pero ya no, es otra práctica que lleva décadas prohibida.

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