Entre 1,300 y 1,500 millones de dólares está proyectado el ingreso de divisas por la exportación de café durante el ciclo 2018-2019 que comenzó la semana anterior.

 

De acuerdo con las cifras manejadas por las organizaciones que representan los intereses de los productores y exportadores del fruto, la temporada 2017-2018 dejó alrededor de mil cien millones de dólares.

 

Al menos en cuanto a la producción, las perspectivas para la presente temporada son buenas. Se espera una cosecha superior a los once millones de quintales del aromático.

 

La traba está en que los precios internacionales se han venido abajo. Esta eventualidad provocó, en el período 2017-2018, una pérdida de cuatro mil millones de lempiras, 165 millones de dólares.

 

La relación se explica, porque el precio promedio del grano durante toda la cosecha rondó los 122 dólares por quintal; sin embargo, para cubrir los costos de producción se requiere una cantidad por encima de 130 dólares.

 

No se espera que el panorama mejore. En los primeros días de la cosecha vigente, la cotización internacional del aromático sigue deprimida.

 

Honduras ha emprendido una campaña dirigida a un frente de apoyo externo que permita que los productores reciban un mejor precio por cada saco del fruto exportado.

 

Los caficultores han clamado porque la presión de Honduras no sea limitada a la búsqueda de precios más equitativos en los destinos de la oferta exportable.

 

Estos grupos dicen que en el terreno interno, el país debe procurar un movimiento para que los cultivadores sean favorecidos con el pago de precios justos por parte de los torrefactores.

 

Alegan los productores que el valor que reciben de manos de los tostadores es muy bajo; no cubre ni por cerca la inversión que ellos realizan con mucho sacrificio.

 

Los cultivadores se preguntan por qué en el mercado interno el precio del aromático se ha elevado; sin embargo, ellos no reciben el beneficio de ese ajuste.

 

Quienes se dedican a la producción del café, son del criterio que todos los pasos que se den para fortalecer el rubro y mantener la posición privilegiada de Honduras en el mercado mundial tienen que encajar con una política integral.

 

En tiempos de dificultades por los que atraviesa la caficultura por el derrumbe de sus precios y la emigración de productores hacia otros rubros, se ha dado viento a ciertas suposiciones alrededor de un eventual desabastecimiento local.

 

Esto ha sido desvirtuado, con base en las proyecciones de un rendimiento arriba de 11 millones de quintales durante la cosecha 2018-2019.

 

La temporada anterior concluyó con un volumen de producción de diez millones de quintales; empero, los expertos han señalado que no es suficiente, pues la apuesta debe ser por la diversificación, el reordenamiento de la asistencia financiera y una mejor dinámica de la actividad.

 

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here